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a Revista Botella del Náufrago es parte fundamental
del trabajo de las Ediciones digitales Casa Azul,
01.
POESIA+PROSA+GRÁFICA DE
proyecto de publicaciones vía web de una poética
en sentido amplio, con convocatoria abierta cuyo objetivo
DISTINTAS CIUDADES DEL MUNDO o o
05-26 es la difusión y reflexión literaria y cultural de corte
latinoamericano sin mayores dificultades y con mínimos
costos de producción para ser compartida con la mayor
Y cantidad de personas posible, y con ello, establecer puentes
02. y redes entre sujetos individuales y colectivos de forma
PROHIBIDO NO CRITICAR libre y fraterna. Para nosotros es fundamental el diálogo
27-34 entre las artes visuales con la literatura lo que contribuye a
dar a esta Botella un sello único.
35 NÚMERO 23, Marzo, 2016. Ebook,
03.
Formato Pdf, descargable.
ESFER AS DE ACCI ÓN Directora: Karina García Albadiz centro de investigaciones
35-46 Consejo editor: Grupo Casa Azul, poeticas 2) UpO
Diego Rojas, Patricio Bruna
Diagramación y Diseño: Ñ T/
diestrasiniestra.cl
A / Corrección de pruebas:
04. Rodrigo Suárez Pemjean
Imagen de portada: Patricio Bruna
APUNTES DEL SUBTERRANEO
47-49
La falsa asepsia, prolija, pura y totalmente descon-
textualizada, presente en la obra y producción de los
que dicen llamarse escritores, editores y gente del
quehacer cultural pro-sistémico, es abiertamente
inaceptable, condenable y repudiable. El llamado
“a la buena onda”, homologable a “la política de los
consensos” de la gran clase traidora política en Chile,
la Nueva Mayoría de partidos por la democracia (ex
Concertación de partidos por la democracia), ha de-
generado en la precarización y pauperización no solo
económica de los más desposeídos en el país, sino
que también este nefasto régimen de acumulación
ha engendrado la precariedad intelectual, la pau-
perización de la función crítica y un profundo vacío
ético y moral en la esfera cultural chilena, donde no
es difícil en absoluto encontrar por doquier contra-
y rs
E
e azul "Técnica. Xilografía amat
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os, “Seis versiones para UN [elo EJol!
Daniel Lag
dicciones en el discurso de intelectuales y artistas,
quienes dicen adherir al naciente clima de malestar
e indignación social debido al destape de los innume-
rables casos de corrupción y colusión acaecidos en
el país, pero que con su actuar perpetúan las mismas
políticas reprochables por las cuales la sociedad
pide explicaciones el día de hoy. La disociación entre
pensamiento y acción, sumado a una tremenda
incapacidad de reflexión y autocrítica, decanta en
la más abierta de las hipocresías, modus operandis
instaurado desde el amiguismo concertacionista en
la “industria cultural” chilena.
Esta asepsia, consecuencia del proyecto de moder-
nidad neoliberal impuesto en Chile, se manifiesta en
una invitación a callar toda disidencia que cuestione
el modelo impuesto, logrando permear hasta la mis-
ma producción artística dentro del campo cultural.
Por eso, la producción literaria chilena presenta hoy
por hoy características muy similares; una obra de
arte manifiestamente abúlica, ajena al tiempo y lugar
presente (se huye hacia mundos mágicos, dragones,
magos), edulcorada de un romanticismo decimo-
nónico y anémico (la llamada tarjeta postal), o en
último caso, se intenta pintar la decadencia en base
auna contingencia superficial, tipo “Walking Dead”,
tomando así mismo la posición de “rebelde adapta-
tivo”, donde las cosas están mal porque sí, y donde
cambiar ese escenario resulta inconcebible. Toda
esta producción evade siempre lo más importante, el
3
riz perdida.
ES
=
sustrato de la obra, la reflexión desde donde se erige
la teoría y se plasma el elemento creativo que pueda
haber en ella.
El modelo económico de libre mercado desplaza la
responsabilidad absoluta hacia el consumidor, es éste
quien tiene la última palabra, quien otorga en última
instancia valor al producto cultural, y decide los des-
tinos de quienes triunfan y de quienes son derrota-
dos en este “juego” de mercado. Frente a las políticas
de mercado, el actuar de nuestros artistas es direc-
tamente operacional. No cuestionan la injerencia del
mercado (este ente reificado por nuestros econo-
mistas hasta el punto de la deificación), simplemente
aceptan los lineamientos impuestos (de los contrario,
saben que serían castigados por aquella herejía, sien-
do desterrados del paraíso de consumo neoliberal),
por ello, sin ninguna clase de pudor, deciden mutilar
su obra, reduciendo lo poco y nada de artístico que
tuviese, transformándola en un producto de consu-
mo masivo con exclusiva finalidad mercantil; con las
tres b, de bueno, bonito y barato. Quizás deberíamos
volver a la concepción clásica de la economía, que
centraba el valor de la mercancía en el trabajo, siendo
el trabajador con su esfuerzo el que daba valor al
producto, siempre dentro de los límites de un medio
social dado, nunca en este esquema “atemporal” y
“a-locado”, llamado mercado.
También existe la opción de lo público, frente a los
abusos del mercado siempre está el Estado que debe
funcionar como contención y árbitro, asegurando el
bienestar y un piso mínimo de dignidad para todos.
De seguro existe una planificación desde el Estado
para asegurar la calidad de la producción cultural en
Chile, ¿verdad?...
Sin embargo, no existe relación más clientelista y
utilitaria que la relación existente entre el mundo
cultural y artístico chileno y el actual Consejo de la
Cultura y las Artes de Chile (CNCA). Este invento na-
cido durante el gobierno de Lagos, no solo ha sido la
herramienta más importante para mantener silencia-
da la disidencia política de los pensadores y artistas
del país, sino que ha contribuido también a crear esta
especie de clase oligárquica en el ámbito cultural,
quienes se pasean continuamente por los pasillos del
CNCA en Valparaíso, mamando de la teta del consejo
de la forma más grotesca e inconsecuente, trans-
formándose en los intelectuales tradicionales que
construyen, muchas veces de forma inconsciente, la
hegemonía para el arribo del progresismo neoliberal.
Sistemas de fondos concursables como el FONDART,
son perfectos para controlar y dirigir la producción
cultural, lo que es permitido decir o no decir en mate-
ria artística. Si existiese un productor artístico cuya
obra interpela o pone en entredicho los intereses de
consolidación hegemónica del proyecto moderno
neoliberal, simplemente pierde la financiamiento
para llevar a cabo sus proyectos, sucumbiendo en el
abismo del silencio y del olvido. Con excusa de que
“los fondos nunca alcanzan para todos” o que “lo
que llamamos calidad en el arte es muy relativo”, con
respecto a los procesos de selección, se legitima un
accionar muy acorde con las políticas neoliberales de
focalización en la distribución de los recursos. Nunca
se podrá responder a la totalidad de requerimientos
y financiamiento que merece la cultura en Chile, ya
que bajo la óptica neoliberal esa es una repartición
de recursos “ineficiente”, con lo cual aparece la lógica
de los quintiles-deciles y demases, con la cual se
excluye selectivamente (como el caso del FONDART)
a quienes legítimamente poseen un corpus de obra
de calidad artística, con propuestas propositivas que
buscan el cuestionamiento de todas las certidumbres
(incluyendo las del mercado), y a quienes, de forma
totalmente injusta y arbitraria, se los ha dejado morir
en la periferia.
Después de esta oscura mirada a los mecanismos de
funcionamiento en la industria cultural chilena, solo
queda esperar (y no solo esperar, sino que también
propiciar) la explosión de la rabia social dirigida
esta vez hacia el ámbito cultural y artístico. Espere-
mos que este fuego purificador, el de la indignación
contenida durante tantos años, fruto de la brutal
y sangrienta dictadura, hasta la indolente e injusta
intromisión del mercado en todos los ámbitos de
nuestra vida (y amparada por la clase política actual),
con la consecuente pérdida de nuestros derechos y
dignidad, resulte en el comienzo de un proceso trans-
formador profundo, en pos de la transformación de
nuestras instituciones, tanto artísticas y culturales,
como sociales y económicas. Frente a esta realidad
actual de impugnación al poder, resultan legítimas
las demandas del Grupo Casa Azul: el intentar levan-
tar la calidad, tanto estética en la producción como
ética en el productor cultural, lo cual resulta toda una
afrenta para quienes son producto del condiciona-
miento del modelo de mercado actual, modelo que
podemos definir como “una ideología estéril y una
guerra contra los pobres”.
Rodrigo Suárez Pemjean
Valparaíso, Chile
Observa la miga que desechamos una mañana
cualquiera, sonsacándola con el pulgar al abrir una marraqueta,
por las calorías, qué absurdo. Que enguata, que engorda,
si la corteza es más peligrosa, abuela, ahora me vengo a enterar
después de 16 años fuera del país, viendo un matinal de TVN.
El trigo marca su historia simbólica entre los compatriotas.
El pan chileno, entre los mejores del mundo, se echa de menos,
llegan historias de contrabando: mi viejo, cuando volvimos, mandó fotos a Washington, D.C.,
comiéndose un lomito palta. Le envió un pan envuelto en aluminio para que llegara fresco al amigo
que dejó atrás. Antes era posible hacer esas cosas, antes era más fácil conseguir pan.
Los desayunos son de perros sucios con cereal de chocolate en el hocico, de imanes con la cara de
Salvador en la puerta del refri, tengo un vinilo de Quilapayún comprado en Alemania Occidental,
pero no el tocadiscos. Y la radio, quién la escucha, en las mañanas ya.
Quién ya piensa en esa historia, quién recuerda.
La alacena está repleta de gorgojos.
Rodrigo Suárez Pemjean
Valparaíso, Chile
No tengo,
el cambiante dolor atraviesa
la calle con sus fachadas.
La tierra ha descendido, un alud
fortuito, barro que relata la oscura pantalla.
e. La floja balada del elector
siembra una canalla esperanza donde el ácido
golpea el hígado nuestro.
No nos pongamos a llorar por la bilis derramada
el pan duro de olvido,
la mesa puesta cansada de esperar.
No tengo,
mas qué decir
de esta calle de lenta fruición
donde los vecinos terminan por reponer
el estuco de las fachadas
y ahí se quedan pasmados
y no tengo, solo la espátula
que impide que esta casa
se caiga a pedazos.
O
Y
LA
Simón Zambrano
Aurare, Venezuela
La lluvia parecía antigua
helada
caía lenta
cada gota exterminaba
idad de hormigas
s chapaleaban
ntiguaban
una comun
los muchacho
y las viejitas s€ sa
el olor a arepa de trigo
invadía la comarca
el muerto parecía cantar
y la oración pedía
por todos
¿CÓMO cantarl r los dientes?
e ala muerte sin apreta
Salve reina Y madre
Madre la del difunto
zas se quedaron en el barro
las cocul
Madre de misericordia
vida, dulzura Y esperanza nuestra
EL papelón envía metáforas
a los abuelos
so ahúma los anhelos
y un que
de las muchachas solteras
Ca boncillo al ] Í raft, Pati Í a
Í , NOgal Y pastel 10] 9] e Ca tulina kra t, Patricio Bruna, 2015
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Dejó de llover
un sol agrio camina po
senterradores destapan
mino hacia el ahumado
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donde la canela
absorbe los pecados.
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Diego Rojas Valderrama
Valparaíso, Chile
Sobre los terremotos
nos hemos acostumbrado a afirmar los dientes
levantando ingenuamente la casa solo CON Capas de pintura
con la ensayada calma que le faltó a mi vieja
Un día de su juventud
cuando recibió los gritos
de un desconocido, que en el masticar sin pausas
de un alimento irreconocible y sin sabor
demostraba su instrucción en la cocina de la persuasión.
En un lugar que nos habitúa a respirar entre temblor y temblor
solo queda enseñar a los ojos a Callar,
hacer el amor en la noches, rápido
y levantarse temprano para hacer ojos ciegos hasta la vuelta.
Anoche, el Mismo desconocido apareció, ya Viejo
mordiendo sin dientes la luz acusadora de los faroles.
Sus despojos quedaron al descubierto.
Lo invitamos a sentarse ante el té humeante
porque el tópico en la tv.
era decir que cada amanecer tapizaba al anterior
pero los amaneceres Pasados no olvidan:
su grito reaccionario vino desde el fondo de las tazas
tras los g80lpes de la puerta, nuestra vieja creyó ver
fantasmas de agentes del gobierno, demasiado jóvenes.
Los temblores descascaran la pintura permanente
al haberse mezclado con el cemento
en la estructura de las ciudades latinoamericanas.
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ESTATUA, BURRACHO,
MALEZA
Juan Carlos Aburto
Santiago, Chile
Pavimento extenso de memoria
cada piedra comentando,
la rebeldía de la vegetación
revolucionarias que son oposición a la lógica
vida en el inanimado
nos subes el ánimo
a las palabras desgastadas.
Una avenida que no logro recordar
solo imágenes destellantes, nubladas, borrosas
un espacio perdido
que me guarde en el bolsillo
de un pantalón que no encuentro,
no sé silo leí o lo viví
pero siento verosímil el acto
desde las habitaciones higiénicas
o posándose sobre los vasos.
Cualquier paso que di flotando
desde la eterna pelea
del borracho contra el frío
el frío quiere borrarlo.
Piso esas islas de vida
pequeños pastos aislados
la maleza es lo más puro
en nuestro magnetismo, en nuestra gravedad
te mezclas con el pavimento
somos estatua invisible y subterránea
Para siempre
Para nunca
Para parar los para.
pe
cortes sucesivos auto-infringidos como escape,
penas NO asumidas, el comproban e sefue en la basura
el mimo esperando sacudirse la espesa levedad
de sus gestos, amanecia en sus ojos UN niño,
cuando las márgenes, entonces, como las líneas
egipcias de sus ojos, aún no estaban definidas,
las calles insistiendo en estirarse hacia el alba
con su antiguo rezo de doquines, lO llevaba
esposado; delo primero, sí, estuvO Cerca. luego No,
la sala contigua nos contenía eN la espera; irregulares
apósitos debimos parecet, desprovistos como estábamos,
pero interpretes correctos de esa urgencia
de nuestra moral.: esto no era cuestión de tirar
y aprazarse, debíamos insistir. Claro, la muerte
espera: siempre UN poco más de vida
para tlevársela.
no un color
14
“Luche. Carboncillo y pastel sobre cartulina kraft”, 2015.P. Bruna
Patricio Bruna
Valparaíso, Chile
Es la misma suerte, manera de subir
O bajar. Despertaste,
el sudor empapando
las sábanas. Mas cederían al descanso,
húmedas
en la incomodidad. Y gritar
que así no va más
la cosa. De esa despertada
luego en crisis. Suponías dar con la solución
con una sencilla explicación, pero los damascos
caen picoteados... Los malditos pájaros del verano y
entonces, no hay razón para contar
con ellos, si en tus sueños nunca
te quisieron, según tú, que despertabas
de sollozos desesperada. Me voy, dijiste
un mal día. Y te marchaste
sin dar más explicación.
Nos encontramos años más tarde, entonces,
cuando los damascos de la nueva estación
aún estaban
verdes... No supimos
qué decirnos, aparte del saludo protocolar
y esa cordialidad de rigor y
un par de generalidades
que no nos comprometían en nada de
nada. Más allá está el otro. Cada cual
en su orilla; así nos vimos,
así nos despedimos
sin jamás hundirnos
en los profundos
sudores de aquel deseo compartido.
15
NO VIVIMOS
DEL PAISAJE
Cita 1
Esa superioridad de un árbol pintado sobre un árbol real se
resumiría en que no tendría debajo de él sus propias hojas,
ni orugas, ni insectos. Así, los habitantes de las aldeas del
norte de Holanda, por razones de limpieza, no plantan
árboles de verdad en los patios que rodean sus casas y se
contentan con pintar en los muros árboles, setos, tramos
de césped que (por añadidura) se conservan verdes
durante el invierno. La pintura del paisaje serviría, pues,
simplemente para tener en nuestro cuarto, en torno
de nosotros, una especie de naturaleza en miniatura,
donde nos complacería contemplar las montañas, sin
exponernos a su temperatura inclemente y sin necesidad
de terriblemente escalarlas.
Cita 2
La “montaña” no es solo exuberancia. Es (sustancialmente),
muchas otras cosas que no están en la poesía. Ante su
espectáculo, ante sus paisajes, la actitud del poeta es la de
un espectador elocuente. Nada más. Todas sus imágenes
son las de una fantasía exterior y extranjera. No se oye la
voz de un hombre de la floresta. Se oye, a lo más, la voz de
un forastero imaginativo y ardoroso que cree poseerla y
expresarla. Y esto es muy natural. La “montaña”, no existe
casi sino como naturaleza, como paisaje, como escenario.
No ha producido todavía una estirpe, un pueblo, una
civilización.
Cita 3
En cuanto a la brutal distinción entre el contenido y la
forma, los materiales del historiador no están ante él a la
manera de un paisaje o espectáculo que pudiera describir
de la forma en que tampoco lo haría un pintor. El pasado
está tanto presente como ausente: presente en cuanto
restos y prácticas heredadas, ausente en cuanto existencia
humana anterior indicada por los mismos restos de los
restos.
16
Karina García Albadiz
Valparaíso, Chile
Cita 4
La crecida no solo eligió y descentró algunos objetos,
sino que trastornó la cenestesia misma del paisaje, la
organización ancestral de los horizontes: las líneas
habituales del catastro, las cortinas de árboles, las hileras
de casas, las rutas, el propio lecho del río. Esa estabilidad
fundamental tan bien preparada por las formas de la
propiedad. Todo fue borrado, lo rugoso fue convertido en
suave planicie: no más vías, ni orillas, ni direcciones; una
sustancia plana que no va a ninguna parte y que suspende
el devenir del hombre, lo aparta de una razón, de un uso
provechoso de los lugares.
Cita 5
Pareciera que ese libro hubiera sido hecho con escombros,
de lenguaje, de libros, con restos. Ahí esas casas
aluden también a nuestro paisaje, a nuestra catástrofe
permanente chilena. Aunque es la situación de la literatura
contemporánea también: esa catástrofe del lenguaje, la
desconfianza en los lenguajes, incluso. Los soportes se
perdieron, lo que era la imagen del mundo es muy poco
sólido actualmente, es precario. La casa, el derrumbe de
la casa como espacio sagrado, podría venir a representar
un símbolo. Vivimos el final de una época. En este sentido
uno está haciendo una literatura apocalíptica, está
dando cuenta de una crisis final, pero no como un pastor
evangélico. Está renovando el lenguaje, hablando de los
caminos del libertino en la circulación de la obra.
Sergio Manganelli
Buenos Aires, Argentina
Resulta extraño no verlo junto a los cofres de la Estación
Once, con su cajón de lustrar y esa respiración asmática que
lo castigaba en los inviernos, pero nunca logró estropearle
la sonrisa. Hace cuarenta y tantos, dicen los más veteranos
de su selecta clientela de obreros, quinieleros, buscas y
correteadores de putas. A mí me constan al menos treinta
agostos, desde cuando tenía su modesto salón de lustre,
frente a los antiguos baños de la terminal ferroviaria. En
esos días de mi infancia, algunas mañanas pasaba mal
dormido y peor alimentado, rumbo a una escuela tan lejana
como breve y ahí estaba “El Pulpo”, revoleando cepillos y
deshilando paños entintados, por la alegría de la moneda
ganada con oficio. Luego pasé a formar parte de la nueva
generación de clientes y nos hicimos casi amigos.
“El Pulpo” -nunca supe su nombre, aunque vi crecer a
sus hijos y a él venirse viejo y previsor del frío, que se lo
terminó llevando puesto- no era tan solo un lustrabotas:
sino un artista. Tenía el orgullo y la seguridad de saberse
profesional, pero ante todo, esa dedicación apasionada
de quienes aman lo que hacen. Ponía el corazón en cada
lustre y todo lo hacía con una precisión y una seriedad
admirables. Sus hijos aprendieron, sus nietos incluso, pero
nadie, nadie lustra como “El Pulpo”. Eso lo saben todos,
como todos sabíamos de su mesura, educación y buen trato,
que contrastaban con la rusticidad del ámbito y lo hacía
blanco de bromas despiadadas, de las que se escudaba en el
silencio de su timidez provinciana.
Pasó media vida lustrando en el ingreso al hall, hasta que
el progreso le tiró al volquete la plataforma con sus sillas
de apoya pies de bronce y ocupó el espacio, para la vidriera
de un moderno local a treinta mil la llave. Le prometieron
respetar los años resignados a la ventisca y al perfume a
orina de los baños públicos: ya viene el arquitecto para
diseñarle un localito que va a ser la envidia; mañana el
gerente de la concesión verá de dejarle una esquinita para
que acomode sus huesos y pomadas; pronto se desocupa
la cuadrilla y va a ver qué lindo el lugar que pensaron para
que trabaje. Estamos esperando la orden de arriba, pero
todo está dispuesto. Así corrieron años, de más frío y
vanas esperanzas, pero El Pulpo nunca dejó de creer que
se acordaban de él. “Hay que esperar dotor -me decía,
haciéndome usurpar el título y concediéndome el honor-
son buena gente los ingenieros, pero están muy ocupados,
una obra grande..qué le parece.. pobres, tanto trabajo. Pero
todo llega en la vida. Uno siempre tiene que ser agradecido
y tener paciencia”. Gran corazón y mucha sabiduría la
del pulpo, todo llega en la vida, inclusive la muerte. Los
pulmones no le dieron más y antes que se le marchitara la
voluntad se recluyó en su casa.
Esta mañana, Juan -uno de sus hijos, de los que vi crecer
cepillo en mano- me hizo saber que se acabó la magia
del brillo acharolado, la filigrana de cerdas en el aire, el
restallar de paños entibiando el cuero y la franca sonrisa
del maestro. Ya no más el oído atento y sobrio de confesor
laico. No más ilustradas palabras de un hombre sin escuela.
Ni su lección de felicidad llana, que valía muchísimo más de
tres monedas.
Si Dios existe - y no está tan ocupado- verá que finalmente
le hagan su merecido saloncito, para que sigan lustrando
sus hijos y sus nietos, así, “El Pulpo” sabrá desde lo alto que
su sueño llegó, como todo en la vida, o un poquito después.
17
ATRAPADO EN SU
PROPIA PIEL
La pregunta lanzada por alguno de los concurrentes flotó
en el aire: “¿Qué puede deparar la vida a un hombre como
Bruno Vals en el invierno de su apesadumbrada existencia?”
Los otrora amigos cercanos de Bruno Vals expresaron uno
a uno su sentir hacia él durante su acostumbrada tertulia de
los jueves, a la que Bruno dejó de ser convocado, y en la que
tampoco él deseaba participar tras la intensa discusión que
tuvo con ellos tiempo atrás.
Esa interrogante asediaba asimismo a Bruno con oscuros
pensamientos, como el revoloteo de hambrientas aves
marinas en busca de alimento. Sentado en absoluto
desparpajo frente a su ventana en la antigua casona
marcada con el número 11 de la calle Montecito en las
afueras de Maraina, Bruno se guarecía de las inclemencias
del clima aquella lluviosa tarde de verano. La casa de suyo
fría parecía helada, vacía, melancólica. Sus viejos huesos,
ahora cansados, añoraban sin disimulo aquellos días no
tan lejanos cuando Bruno aún se sentía fuerte y lleno de
vigor. Como una película antigua en blanco y negro, donde
la permanencia del espectador suele ser voluntaria, su
mente reproducía una y otra vez la misma imagen de él:
abandonado a su suerte por sus amistades y familiares, por
sus innumerables amores pasajeros, a quienes jamás supo
amar ni retener ni valorar. Su costumbre de valuar a las
personas por sus posesiones con el propósito de obtener
para él la mayor ventaja posible, respaldado por su astuta
labia y, según él, por la impresionante guapura que lo había
caracterizado en su juventud Pide la que por supuesto a
estas alturas no quedaba nadal, había terminado por alejar
a todos. Quizás también contribuyeron su eterna actitud
negativa, sus interminables quejas, críticas y reclamos. Su
testarudez solía agotar la paciencia de cualquiera. Bruno
suponía ser el único dueño de la razón, sólo él era docto
en cómo deberían hacerse las cosas: ¡qué tontos eran los
demás al no querer dar oído a sus recomendaciones! Su ego
lastimado justificaba su actuar y su verbosidad persuasiva
bajo el argumento de “su mejor intención”. Pese a ello, Bruno
era más sordo que todos pues tampoco prestaba atención a
la opinión de otros. Asus 68 años, era demasiado obstinado
para aceptar que se había equivocado o que hubiera podido
conducirse de otra manera. Era incapaz de reconocerlo o
de pedir una disculpa. Le resultaba fácil y cómodo tomar el
18
Patricia Siller Olvera
Ciudad de México
papel de víctima, y culpar de su infortunio a otras personas,
a la situación en el país, al gobierno, a los políticos, a la
fatalidad, a Dios. No quería responsabilizarse de la resulta
de sus propias decisiones, de sus acciones. Sin duda, sufría
mucho, atrapado en su propia piel en un ciclo destructivo,
ahogado en una vorágine de la que nadie podía rescatarlo.
A través del opaco cristal de la ventana, Bruno contemplaba
las gotas de agua al chocar ruidosamente para después
mezclarse entre sí y resbalar en un solo caudal. La hierba
crecida en el jardín mostraba un gran abandono. Al menos,
la humedad de aquella tormenta nutriría la tierra y las
plantas. En virtud de su naturaleza, la glicinia con sus flores
azules había encontrado la forma de trepar y arraigarse
en la pared: le pareció una burla ante su propia realidad.
Bruno trataba de aferrarse como un náufrago a cualquier
salvavidas, sobre todo si venía enfundado en el cuerpo de
una mujer madura con la vida resuelta que calentara su
cama, cuidara de él y solucionara todos sus problemas. Sin
darse cuenta, el verdadero motivo detrás de su enmohecido
método de cortejo quedaba rápidamente al descubierto
con sólo observarlo y aplicar el oído. La miseria y la tediosa
repetición con las que Bruno se guiaba por la vida palidecían
cualquier pizca de romanticismo que hubiera podido surgir
de su galanteo.
¿Cuántos años había durado la glicinia? ¿Diez, quince?
No recordaba bien. Ni siquiera se preocupaba por ella, y
en respuesta la mísera planta se extendía y crecía a libre
albedrío. En algunas partes, las ramas, hojas y flores de
la glicinia colgaban desordenadamente como un irónico
reflejo de lo que era su vida: un caos. Bruno tenía esa virtud:
iba de un desastre a otro, como quien cambia de ropa
interior. Parecía como si hubiese caído a un río y la corriente
lo hubiera atrapado para siempre. La pesadumbre de la
rutina lo sofocaba. lgnoraba cómo salir de aquella inercia.
Bruno se veía a sí mismo como un fracasado: un mediocre
tiranizado por la adversidad.
Bruno fue a la cocina por una botella de tequila y un vaso.
Colocó ambos sobre la mesa y se sentó. Su vista se posó
en la marca de tequila mientras su rostro se transformaba
en una mueca. Extrañaba la época en que su situación
económica fue boyante: entonces podía rodearse de
extravagancias, darse el lujo de comprar bebidas costosas,
de pagar exquisitas viandas en los restaurantes elegantes
de moda; estaba habituado a viajar y disfrutar de lujos,
como si el dinero fuera sinónimo de felicidad. Nunca
fue previsor: sin ahorros, sin una jubilación que pudiese
resolver sus dilemas inmediatos, sin un trabajo fijo ni
medios para subsistir con decoro, ponía de manifiesto un
futuro incierto para él. Destapó la botella y llenó el vaso.
Apuró el contenido. Se encontraba a punto de repetir
esto cuando escuchó el timbre del teléfono. Pensó que
seguramente sería alguno de sus acreedores. Decidió no
contestar. El timbre no paraba de repicar. Ya se cansarán
de insistir Plrumió?!. Esta vez rebosó el vaso. En un torpe
movimiento, derramó el líquido sobre la madera. Lanzó
un improperio y de mala gana fue por un paño para secar.
Antes de regresar de la cocina escuchó de nuevo el timbre
del teléfono. ¡Qué quieren! ¿Por qué no me dejan en
paz? Levantó el auricular del teléfono con la finalidad de
escupir un insulto. Se contuvo al escuchar una amable voz
femenina al otro lado de la línea.
-¿Es usted el señor Bruno Vals?
-Sí, ¿quién habla?
-Llamo de parte del doctor Samuel Ramos. Ya tenemos los
resultados de sus estudios. El doctor lo espera mañana,
necesita hablar con usted: es urgente.
“¿Acaso no puede decirme ahora de qué se trata? ¿Para qué
hacerme ir hasta su consultorio?
-El doctor tiene que hablar personalmente con usted. ¿Le
parece bien a las 4 de la tarde?
-Si no queda otro remedio.
Bruno cortó la comunicación sin esperar respuesta. Abrió
una gaveta, extrajo una caja y la colocó a un lado de la
botella. Secó el líquido derramado, se sentó en actitud
de derrota. Bebió hasta avanzada la noche. Necesitaba
aturdirse, dejar de pensar. La llamada lo afectó. Creía
conocer las palabras que Samuel emplearía para anunciarle
su terrible diagnóstico y el cruel vaticinio de lo que podría
esperar en los próximos meses. Si alguien pretendía saber
tanto o más que un galeno, era él. No necesitaba haber
perdido tantos años en el estudio de la medicina para
descalificar el diagnóstico de cualquier médico.
Enfrascado en sus patéticas reflexiones, no reparó en la
sombra que se detuvo con sigilo detrás de él.
-Si te mueves, te mueres.
Con gran sobresalto, intentó ponerse de pie y girarse para
ver al intruso. Recibió un empujón y se golpeó la cabeza. Al
recuperarse, encaró a su agresor.
-¡Qué haces aquí! ¿Cómo entraste? Me harás un favor si
me matas.
-La puerta estaba abierta. No vine aquí para eso.
-Te equivocaste de lugar. Sólo quedan algunos muebles. El
resto está en la casa de empeño o lo he vendido.
Bruno dirigió su mirada a la caja, luego al ladrón. Este
último se veía exaltado, pero le permitió ponerse de pie.
Bruno retiró la tapa de la caja. Estaba vacía.
-¿Buscas ésto, anciano? Es una lástima: no podrás usarla.
Siéntate y no te muevas o no respondo. PlDespués de un
incómodo silencio, continuó.?l Desde niño quise conocerte,
saber cómo eras, tal vez por curiosidad, tal vez con la
esperanza de comprobar cuál sería tu reacción al verme.
Luego te odié, ¿sabes? Te desprecio. ¡Mírate en un espejo,
eres una piltrafa, das pena!
-¿De qué hablas? No entiendo, yo no te conozco.
-Es cierto, no me conoces. En ningún momento te
preocupaste por confirmar si nací. Mi madre tenía
razón: me repitió innumerables veces que al buscarte y
encontrarte me decepcionarías.
-¿Tu madre? ¿De qué hablas? ¿Sabe que asaltas casas?
-¡Cállate! ¡Qué sabes tú de lo que he tenido que hacer para
sobrevivir! ¿Recuerdas a Dalia?
-Nosé quién es. -|Elextraño desvió la mirada unos instantes.
Bruno se lanzó sobre él. Ambos hombres forcejearon
cuerpo a cuerpo. El estrépito causado por el estallido de la
pistola rasgó la quietud de la noche.
La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo formo
parte de la humanidad (...)
John Donne
Yiovani Hernández era mi alumno en el primer curso de
secundaria abierta en la Escuela de Superación Activa,
ESA; la única escuela de “iniciativa privada” —en realidad
fundada en precarias condiciones por tres estudiantes
desempleados y urgidos por no ser más dependientes
económicos de nuestros papás— en aquellos años en
Acayucan, Veracruz. Yiovani, hijo de cañeros, jornalero
él mismo desde sus once años, pequeño de estatura y
delgadito, pero recio y correoso por el rudo trabajo y casi
negro de tanto sol, era muy duro de mollera, estuvo tres
veces en el primer curso y nunca logró pasar por completo
del primer grado. Avanzó en Ciencias Sociales, en Ciencias
Naturales hasta el tercer grado, pero en Matemáticas,
aunque llegó a tomar los tres cursos nunca logró aprobar
un examen.
—La suma de los cuadrados de los catetos es igual al
cuadrado de la hipotenusa...
—¿No me lo esplica más fácil, mairo. —Alguna vez le pedí
a Yiovani que no me dijera mairo, porque, le aclaré, no soy
albañil. Pero no me hizo caso o se le olvidó. Al Final me
resigné justificando que “de alguna manera todos somos
albañiles, porque siempre algo construimos, aunque sea
a nosotros mismos. De alguna manera vivir es construir.
Porque el que no construye, destruye. Ni lo permita Dios”.
—Yiovani, es muy fácil; repite, la suma de los cuadrados de
los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa... Mira,
cómo te diré..., es una ley de Dios... Es hermosísimo, en
serio...
—Aaaah, a poco... ¿Eso qué va a tener de chulo, mairo? A
ver: La suma de los catetos es igual a la hipotenusa.
—Casi te lo aprendes, ya na' más agrégale los cuadrados...
—¿Pos cuáles cuadrados? Ah, sí, los cuadrados de los catetos
son igual a la hipotenusa.
—Al cuadrado de la hipotenusa..., la suma...
—¿Los catetos son igual al cuadrado de la hipotenusa?
—Te lo voy a apuntar y te lo aprendes de memoria. Luego te
lo explico ya con números.
—¿Y pa'qué le quiere to'avía meter números, mairo?, no
manche...
Nunca se aprendió el Teorema de Pitágoras. Ni siquiera
como perico, como pensé que podría lograr que, si de tal
manera se lo aprendía, sería más fácil enseñarle la relación
20
Pterocles Arenarius
Ciudad de México
entre los números y, quizá en algún momento de apoteosis,
presentarle la demostración, sin pretender que llegara
a aprendérsela. Nada más para ver si lograba fascinarlo,
deslumbrarlo para que le tuviera un poquito de amor a las
Matemáticas. No pude. Un fracaso más.
Pero me justifico y me consuelo pensando que Yiovani,
aunque lo parecía, no era un chico normal. Sin duda su
cerebro había sido dañado irreversiblemente (¿al momento
de nacer por asfixia, ensuinfancia por desnutrición, en algún
otro momento por los golpes y las drogas?) y su inteligencia
no había llegado más allá de los ocho años de edad, por más
que su oficio —alterno por temporadas al de jornalero— de
vendedor ambulante en los camiones foráneos lo hubiera
vuelto listo, astuto y rápido para decidir, como un animalito
matrero. También me consuela que si hubiera habido
mejores condiciones, menos obstáculos, sin duda le habría
enseñado al menos el Teorema de Pitágoras, junto con todo
lo previo necesario para entenderlo. Porque nos hicimos
muy buenos amigos. Y a los buenos amigos, si los tratas
con frecuencia, les enseñas hasta sin querer. Y también les
aprendes.
Luego pasó el tiempo y dejé de ver a Yiovani. Todavía supe
quese había fugado de lacasadesus padres, paraentonces él
tendría unos dieciocho años. Llegaron muchos más jóvenes
a nuestra pequeña escuela. Unos sumamente inteligentes,
otros normales. Casi todos alcanzaban el progreso negado
a Yiovani. En poco tiempo me llegaban noticias de que ya
asistían a escuelas superiores a la secundaria. Con los años
me encontré a algunos que fueron a la universidad y hasta
supe de alumnos míos que eran exitosos profesionales.
Muchos más partieron de Veracruz, porque la circunstancia
fue descomponiéndose cada vez más.
Sé que muchos se han ido al extranjero. En este momento
su país no le da ni lo elemental a la mayoría de sus hijos, ni
siquiera a los más talentosos. En cambio, los ricos y los que
han logrado poder político acumulan más y más riqueza
obscena e irracionalmente. Al parecer lo harán hasta que
esto estalle y se autodestruya. Entonces nadie se salvará.
Ni siquiera los ricos ni los poderosos.
Comprendí que ya no estábamos al borde del abismo, sino
que íbamos en plena caída libre y éramos impotentes para
resolver los grandes problemas que nos afectan y que
van a terminar por destruirnos. Cada año hay miles de
asesinatos y nadie hace nada. ¿Cuántos de mis ex alumnos
habrán muerto? Por fortuna no he sabido.
Una noche reciente, pasadas ya las lluvias, en el otoño de
este año, caminaba por mi colonia, iba hacia mi casa. Llovía
como despedida de la época de aguas y la calle estaba
oscura. Me detuve en la tienda del barrio a comprar algo
que cenar. Entré y pedí un litro de leche. Escogí un poco de
pan.
—La suma de los cuadrados de los catetos es igual al
cuadrado de la hipotenusa. ¿Sí o no mi mairo? —Me volví
a verlo y sentí la avalancha de gusto después de quizá diez
años sin saber de él. Era el mismísimo Yiovani. Era otro:
estaba muy grueso y había adquirido un gesto brutal.
También había crecido mucho más de lo que supongo cabía
esperar, vestía ostentoso y chillante, casi ridículo —. Pero
¿cómo le hizo pa'meterse aquí, mairo?
—¡Yiovani Hernández, qué gusto! No entiendo, vengo
a comprar algo que cenar. —No me hizo caso y fue
apresurado, violento, a la entrada. Le habló a alguien que
yo no veíal?.. Bueno, ¿tú hijue'puta, tragas verga o qué,
chingado pendejo? Ya se metieron y tú ni miras. Por una de
éstas un día te va a cargar la puritita chingada, vale. Te salva
que este ñor que se te metió es mi mairo de la secundaria.
Que te valga, chavo. Si no ya ni la contabas. Póngase bien
listo y no sea tan pendejo... —me acerqué un poco; le
hablaba brutalmente a un jovenzuelo de unos diecisiete
años; era un muchachito que incluso me recordó al Yiovani
que fuera mi alumno, a esa edad quizá diez años atrás.
Creí entender más o menos qué ocurría. El mozalbete tan
duramente reconvenido no contestó, aceptó los insultos
y el regaño y sacó de su saco una espantosa arma. Una
metralleta recortada y se aplicó a vigilar la calle. Yiovani
regresó, muy sonriente.
—¿Cómo ve, mi mai, sí me aprendí el..., ¿el cómo se llama?...,
el d'ese de Pitágoras. P's si Pitágoras no miente, ¿sío no?
—Pero ¿qué haces aquí, Yiovani, quién es ese niño con esa
arma? —La tienda estaba sola. Únicamente un hombre
abatido, acobardado nos miraba desde detrás de su
mostrador.
—Véngase pa'cá, vamos a hablar aquí con el don. Pa” que
vea lo que es mi jale. No estudié porque soy bien pendejo,
pero no me va mal, hágase pa'cá... PIMe llevó hasta que
encaramos al hombre que nos miraba con gesto atroz
desde el otro lado del mostrador de la tienda—. Sale, mi
compa, ya no aleguemos que ya me voy. ¿Cuánto pagas
'orita, mi buen?, digo, pa'que no tengas un mal problema.
Pero échale ganas...
—Mi jefe, por el amor de Dios, no tengo apenas para comer
con mi familia.
—¿Cómo ves, mal? Si no cumplen. Luego chillan cuando les
quemamos sus cuchitriles.
—Señor, de verdá, perdónemela hoy, deme tres días, "orita
síestoy bien fregado, no tengo dinero... No puedo pagarle...
Por el amor de Dios, tenga tantito asíde piedad. —El hombre
se puso a llorar. Al ver que Yiovani era mi amigo se dirigió a
mi—. Usté, profesor, dígale al jefe que no sea malo, que sea
asinita consciente. 'Orita no puedo pagarle. Dígale que por
favor me espere, yo sí pago. Ya tengo el año dándoles. Pero
'ora sí no puedo. Por este día y dos más... —Es don Andrés,
tiene cuarenta y dos años. Es el dueño de la pequeña tienda
más cercana a mi casa; su capital invertido acaso llega a los
cincuenta mil pesos. Su familia está compuesta por cuatro
hijos de diez años para abajo y su esposa de treinta y cinco.
Tenía que pagar —después me enteré— diez mil pesos
mensuales a la organización.
—Bueno, ya no chilles, cabrón. Dame lo que tengas. Si no
'orita verás qué desmadre te hago y ni tú ni yo, que todo
se vaya a la mierda. Voy a quemar este chingado mugrero.
—Ya le dije, señor, no sea malo. Llévese mercancía. No
tengo ni para amanecer mañana.
—¡Y yo paqué putas quiero mercancía! —gritó Yiovani
furioso, inimaginable, brutal —Vamos a ver. —Sacó un
revólver. Cuidadosamente lo manipuló observándolo con
el cañón dirigido hacia arriba. Cortó cartucho—. Mira,
cabrón, ya tengo cartucho cortao. 'Orita capaz que se me
va un balazo hasta sin querer. Dime, ¿te mato o me pagas?
—El tendero lloraba abiertamente.
—No me mate, mi jefe... Por favor, no me mate.
—¡Pos págame, hijo de tu puta madre! —En un arranque
Yiovani golpeó a Andrés con la pistola en el rostro. El
comerciante no intentó defenderse, ni siquiera hizo por
esquivar el impacto. Su cabeza se sacudió con el golpe y
me dio la impresión de que quedó balanceándose. Vi que
un ojal monstruoso en su pómulo se abría. Vi la carne
blanca que muy pronto se enrojeció y empezó a dejar salir
la sangre en abundancia. Andrés no reaccionó. Ni intentó
limpiarse la sangre que corría por su cara.
—No tengo dinero que darle, señor. —Me llevé las manos
al rostro.
—¡Yiovani!... ¡No, por favor!
—No te asustes, cabecilla. Trabajo es trabajo. —-Me tomó
por el hombro—. No fue bueno encontrarnos así. Ya ni me
acordaba que tú eres muy buen plan. Mejor váyase, mi
mairo. Yo ya na'más me quiebro a este pendejito y también
me voy. Mejor usté ya váyase.
—¿Lo vas a matar?
—Pos no paga.
—Yiovani... —me puse a llorar. No pude evitarlo—, mátame
a mí también.
—¿Eh...? —me miró completamente desconcertado—; ¿eso
quieres?, ¿y ati por qué?
—Porque no debes matar a nadie por no tener dinero. —
Yiovani me miró como miraría a un extraterrestre.
—Y si no paga, ¡qué? Me lo tengo que quebrar por pendejo.
En cualquier ratito me van a quebrar a mí, cabrón, ¿no
sabes! A la mejor 'orita que me vaya..., a la mejor al rato
o mañana. Pero no tarda. Mientras, me voy a llevar a este
compadre que no paga. Además, ¿sabes qué?, yo ya no me
ensucio las manos, el que se los quiebra es el chamaco...
Ahi nos vemos. Véngase, vámonos, porque ese chavo sí es
bien matón.
—Yiovani, aquí me quedo.
—Pos ahi como usté quiera. Yo se lo alvertí... —se quedó
pensando un momento—. Andele, ya vámonos. Total qué,
21
que se lo quiebren... ¿No sabe que todos nos vamos a morir?
—Sí, Yiovani, todos nos vamos a morir. Pero unos nunca se
aprendieron que la suma de los cuadrados de los catetos es
igual al cuadrado de la hipotenusa.
Me miró sin expresión. Se quedó un minuto eterno
mirándome sin gesto. Dos lágrimas asombrosas corrieron
de pronto por sus mejillas. Dijo lentamente:
—La suma de los cuadrados de los catetos es igual al
cuadrado de la hipotenusa... —guardó silencio otro largo
rato, inclinó la cabeza, luego me habló como agrediendo—
¿Qué puta mierda es eso? ¿Qué putas es lo que tiene de
hermoso? ¿Y para qué chingados sirve? —se limpió las
lágrimas con rabia y salió caminando a toda prisa.
Don Andrés, el tendero y yo nos quedamos esperando
que entrara el joven sicario de la metralleta recortada a
matarnos. Nos fuimos a la trastienda. Pensamos que quizá
quemarían el negocio. Esperamos una eternidad, Andrés
rezaba con la sangre casi coagulada en su herida de la
cara, fueron diez minutos. Luego oímos que alguien, dando
toquidos sobre el mostrador decía:
—¿Nadie atiende?, señor Andrés, un kilo de azúcar...
22
L ÁSPERO
ESTILO NUEVO
Todo tiene su tiempo, Y todo
jo del cielo tiene su hora.
eba A
lo que se quiere d Eclesiastés, 3
Según Platón, cada quien viene al mundo en el órgano
del tiempo que merece. Claro que para él era de suma
conveniencia razonar de esta manera; había venido al
mundo filósofo, en un ámbito y una época por demás
envidiable para todo amante de la filosofía. Ya quisiera
verlo en nuestros días razonando esto mismo; intentando
dialogar filosóficamente en nuestras ruidosas y
atropelladoras ciudades modernas. Estoy seguro de que
se retractaría, y con urgencia, de su proposición. Pues
lo mismo vendría a ser que un sultán, señalado desde la
cuna para regir destinos, proclamase: “cada cual nace en la
posición social que merece”. ¿Quién no pensaría lo mismo
en idéntica coyuntura? Yo sería el primero. Pero dado
que no nací sultán ni griego, dado que me ha tocado en
suerte venir al mundo en esta nuestra era, y, para colmo
de males, con corazón de poeta —¡ay!—, en el período más
antiartístico que registre la historia, no puedo hacerme
eco de la fórmula de Platón ni de la de nuestro supuesto
sultán. No; a mí esas casuísticas se me figuran una muy
mala broma, y sobrado pesada, para ser honesto.
Quizás si hubiese nacido con hambre de banquero... Si
hubiese nacido con el gusto y la inclinación hacia todo
lo insubstancial, lo pequeño, lo vulgar, lo falsario, lo
horripilante, lo mezquino, lo desagradable.... mi parecer
fuera otro. Seguramente, sí. Pues muy fácil, y por demás
ventajoso, me resultaría concluir entonces que éste es “el
mejor de los mundos posibles”. Pero soy poeta, como llevo
dicho (o lo era), y soy de aquí y de ahora mismo. Luego, y
en consideración a la paz de mi alma y mi salud mental,
me pronuncio por el Error como fuente de toda sinrazón e
injusticia antes que por cualquier variedad de providencia.
Pues para mi caso resulta esto lo más conveniente.
Ricardo Giraldez
Buenos Aires, Argentina
¡Cómo explicar sino que yo haya venido al mundo con un
afán que resulta sobrado anacrónico, risible y de poco
interés en nuestros días! Algún espabilado, entre mis
lectores, y con cierto conocimiento de lo legendario y lo
mitológico (conocimiento éste que de seguro le habrá
llegado por error, no sea cosa de calumniarlo o dejarlo mal
parado ante su siglo), me recordará, oportunamente, que
Orfeo era poeta, el primero entre los poetas, y que con su
lira era capaz de hacer hablar hasta las piedras. Pues bien,
yo le recordaría a mi vez, a ese espabilado en cuestión,
que Orfeo nunca se topó con una sensibilidad moderna,
más dura e insensible que cualquier piedra antigua. Así
que la comparación no es válida. Y no se crea que esto de
las “piedras”, que ha sido dicho muy rápidamente, sea un
ejemplo tomado sin intención; no me tropecé con él por
azar, aunque mucho de azaroso haya en mi vida.
En efecto, y pese a lo expuesto, las piedras han tenido un
hondo significado en mi camino; han sido reveladoras de
más de un arcano para mi arte y mi sentir, suministrándome
incluso la clave de mi actual bienestar. Y cuando hablo de
“bienestar” entiéndase lo que todos entienden hoy por él,
a saber: dinero, dinero y..., sí, no se equivocan, más dinero.
¡Oh, las piedras...! ¡Oh, sensibilidades modernas...! Pero
si creo que he llegado a amarlas con el tiempo... Les debo
mucho a decir verdad. Les debo mi fortuna y mi buena
posición actual. Y si bien no he sabido darles un alma a esas
23
piedras, ni hacerlas hablar como Orfeo (pues ya he dicho
que no se trata de las piedras legendarias de la mitología
sino de sensibilidades bien modernas); sí creo, en cambio,
haber aprendido a interpretar su naturaleza, su íntimo
sentir, y de esto se deduce todo lo demás.
Nuestra historia, quees mihistoria y la explicación de un giro
existencial (y económico, por supuesto) de ciento ochenta
grados, comienza, como no podía ser de otra manera para
un poeta, con una mujer, llamada, significativamente,
Beatriz.
Esto data de una década atrás; aunque hoy se me figura
un siglo. Por aquel tiempo vivía yo enfrascado en un duelo
personal con la vida o, más bien, con mitiempo, y ello por las
razones que llevo enumeradas desde un principio. Sabía
que alguna vez, en otra época (y pareciera también, en
contraste con lo que hoy somos, haber acontecido en otra
galaxia), el poeta había sido el hombre a imitar y a seguir.
La celebridad de Byron, por ejemplo, es ilustrativa. | |
Byron fue el modelo de una generación y el hacedor de ME Bueno, no
un nuevo sentir. Sus gestos fueron imitados en todas EA e - y tanto, no creo
las latitudes. A los hechos de su vida todos se hallaban PEA Ts haber llegado
atentos. Los jóvenes copiaban sus poses, entonaban AA ] Y á a tales extremos;
sus versos, memorizaban, imitaban y plagiaban AS EY pero sí me enseñó
cada uno de sus acentos. Cuando Byron alzaba una PM 1 A a sacar provecho de
ceja, por ejemplo, el mundo alzaba la otra; ante su mi época, lo cual viene a
presencia las mujeres dejaban de comer, de hablar e significar algo mucho mejor.
incluso de respirar. Byron fue, de hecho, el hombre
"y
na
del momento: ¡y qué momento! Uno delos mayores Es | e La conocí de un modo casual y
que registre la historia. Y cabe recordar que Byron E es Ms (dd azaroso, ya que no me aparto un
fue, ante todo, poeta; un poeta consumado y de Y. 2 E ápice de mi proposición primera:
que no existe providencia en los
asuntos humanos sino mucho error,
azar y suma estupidez. Sólo que si bien el
Azar es un genio loco, y muy loco, cabe decir
que éste genio suele tener a veces (muy raras
veces, es cierto) breves, brevísimos instantes de
lucidez. Fue, pues, en uno de esos raros accesos
lúcidos del azar que la conocí. Lo que ella vio en mí, lo
que vi yo en ella, aún nolosé, yaqueera mi Beatriz la fiel
semblanza de nuestro tiempo y, por tanto, la antítesis de
mi ideal poético de aquel entonces. De hecho, de poesía no
entendía gran cosa, y, sobre todo, no quería ni oír hablar del
tema; la despreciaba de forma visceral y soberanamente.
La primera vez que me acerqué a su oído para recitarle
unos versos que había compuesto en su homenaje, ella
rió de modo grosero, con una carcajada que mal haríamos
en tildar de homérica, ya que era bien modélica, y luego,
llevándose el dedo índice hacia su boca bien abierta, hizo
un gesto como si mis rimas le hubieran provocado náuseas.
Eso ocurrió durante nuestra segunda cita, y creo que ya
entonces... la amaba. ¿Por qué? Lo ignoro. Todo en ese
período se me figura un misterio. Cuando se lo confesé (mi
amor, por supuesto), también muy junto al oído, recuerdo
que me rechazó diciendo que me dejase de tonterías; que
si lo que quería era obtener algún favor especial en la cama,
no tenía más que pedírselo, que no era ninguna mojigata
y que estaba bien dispuesta a satisfacer cualquier antojo,
cualquier rareza o perversión mía; que, por lo demás, su
experiencia era tan vasta en esos menesteres que ni la peor
y más repugnante de mis depravaciones la asombraría.
No compuse más versos en su honor, por supuesto, ni volví
una sensibilidad exquisita. “¿Por qué”, maldecía
yo entonces, al razonar de esta manera, “por qué
no vine al mundo durante el período romántico
en vez de haber hecho acto de aparición en
este período materialista, insensible, frío,
mecanizado e inmutable para todo lo que
atañe al espíritu, y que por desgracia me
toca hoy transitar?”. Tal era de cierto mi
estado mental cuando conocí a la criatura
que se adueñaría de mis pensamientos, que
cambiaría mi modo de apreciar las cosas y
que me haría reconciliar con mi generación.
24
a repetirle que la amaba. Allí culminaron las alabanzas y
las declaraciones. Pues las delicadezas, los gestos dulces,
las palabras tiernas la fastidiaban, aburrían y a veces
hasta exasperaban. Cuando no respondía a ello con algún
resoplido de hastío, con algún eructo hediondo o con
alguna mueca que expresara asco o disgusto, me hacía
algún gesto de desprecio, como, por ejemplo, mostrarme
el trasero y hacerlo rezongar. Esto la divertía en verdad.
Era su broma predilecta. Pues cabe señalar que ese trasero
suyo rezongaba más a menudo de lo que pudiera figurarse
cualquiera. Y no necesariamente porque yo le estuviese
siempre susurrando dulzuras al oído. No, rezongaba a
capricho y sin rasgo de pudor. Creo que gozaba en grado
sumo compartir ese momento de intimidad conmigo.
Sobre todo cuando sus rezongos hedían a mil demonios.
Entonces, entre risas, ella me provocaba con mirada
cruel, desafándome a ver si era yo capaz de rimar esos
estruendos y esos hedores con mi lira.
“Vamos, mi poeta”, exclamaba irónica y muerta de risa,
“hazle una alabanza a mi pedo; al pedo apestoso de tu
enamorada”.
Así era mi Beatriz: insensible como una rústica piedra
a la emoción poética; arisca y muy áspera al tacto.
Eludía cualquier palabra, mimo o caricia afectuosa con
desabrimiento, acritud y fastidio. Sólo entregada al placer
de la carne se dejaba domesticar un poco, aunque sin
llegar siquiera a aproximarse a la ternura. En medio de
los muchos jadeos gozaba lanzando alternativamente
toda variedad de porquerías y ordinarieces. Por supuesto
que esto exacerbaba en mí a la fiera y suscitaba un alto
grado de excitación erótica, sumiéndome en fogosidades
inefables y ardores de hoguera; pero consumado el acto,
verdad es que siempre quedábamos tan sólo ella y yo
desparramados, sin vínculo emotivo alguno, como dos
trozos de carne machacada, fría e informe, sin alma, sin
corazón. El amor, con ella, era algo más bien salvaje, bestial
y bajo, que amor en fin de cuentas. Y nunca olvidaba
Beatriz recordármelo. En lo más álgido de nuestros
apasionamientos, por ejemplo, cuando más furiosos y
profundos eran nuestros embates, nuestras agitaciones,
nuestros espasmos y desfallecimientos, y más estrechados
estábamos el uno junto el otro, cuando nuestros febriles
frotamientos semejaban sacar chispas y todo alrededor
rezumaba éxtasis y lujuria, con labios crispados me
recordaba que allí era adónde iba a dar toda mi poesía en
fin de cuentas, que esa era la única verdad. A veces, incluso,
mientras me hallaba yo entretenido restregando mi lengua
sobre su encarnada rosa sexual, con voz áspera, exclamaba
ella: “Besa a tu fuente de Hipocrene, poeta (mofándose de
aquel primer y único poema mío compuesto en su honor, en
el cual aludía yo al célebre manantial donde se bañaban las
Musas), besa; besa la letrina que te inspira”.
Disfrutaba humillando mi vena lírica y mi candor, sí. Pues
según ella todo y cuanto tuviera que ver con la poesía
era cosa de inútiles, de chiquillos y de afeminados. Se
divertía, además, desanimando mi propensión natural a
la idealización de todo, y particularmente de su persona.
Hurgar con el dedo índice en su nariz; quitarse pelusas del
ombligo; rascarse sus partes íntimas, frotárselas, era cosa
cotidiana que hacía en mi presencia, y con tal desenfado,
que a veces yo me preguntaba si en verdad, Beatriz, era
consciente de que yo me hallaba a su lado. No duraba sin
embargo mucho mi fluctuación, ya que, atareada en tales
menesteres, era común que me invitase a oler y a saborear
su dedo embadurnado con alguna porquería.
Nunca entendí qué nos mantenía unidos; cuál era ese
inefable imán que nos atraía mutuamente. Acaso fuera
la consabida atracción de los opuestos. No lo sé. Pero lo
concreto es que permanecimos más de cinco años viviendo
en íntima unión.
Ello hasta que un día, de la noche a la mañana, me salió
con que quería casarse y tener hijos. No porque lo deseara
en realidad, aclaró, ni porque creyera en “la tontería del
matrimonio y la felicidad conyugal”, pues estas fueron
exactamente sus palabras. No, como toda razón, argumentó
que ya estaba en edad, y que eso era todo; que sus amigas
se hallaban mayoritariamente casadas, con niños o en vías
de tenerlos, y que ella se sentía descolocada, confusa e
insatisfecha; que por la calle ya no veía sino mujeres con
maridos, mujeres embarazadas o mujeres empujando
cochecitos de bebé, y que no resistía ser ella la excepción.
Para resumir: que estaba vacía.
En mi ingenuidad, que por aquel entonces todavía era
mucha, tomé sus palabras como una proposición. Hasta creo
poder escuchar todavía los ecos de aquel pobre corazón
mío acelerado por la emoción. ¡Qué cándido era! Apenas
advertir en mi rostro el error, Beatriz me atajó al punto con
aspereza, pues sus intenciones eran muy otras. Confesó
que hacía ya unos meses que mantenía otra relación a la
par que la nuestra; que en cierta medida era esto lo que
la había decidido a dar el gran paso hacia una vida más
conforme con el común de las gentes. Que el hombre en
cuestión tenía muchos millones, que se le caía el dinero de
los bolsillos, y que ella, ahora, debía pensar con seriedad de
adulta, esto es: en su bienestar presente, en su bienestar
futuro, y acaso también en el bienestar de sus potenciales
hijos. Que yo estaba loco si creía que compartiría conmigo
las austeridades y rigores que acompañan, por lo general,
el destino incierto de todo escritor. Que si yo no hubiese
perdido tanto tiempo de mi vida leyendo novelas y poemas
absurdos, comprendería perfectamente todo esto sin
necesidad de que tuviera ella que explicármelo. En fin, que
era el adiós y que no se me ocurriera montar una escena.
“Nada de sensiblerías, de dramatismos ni de lágrimas. Es
hora de que imites mi ejemplo; que te dejes de niñerías y
que te apliques a lo útil y ventajoso, que te pongas a hacer
dinero de una buena vez. Ya no somos niños”, enfatizó muy
grave y formal, mientras se rascaba la entrepierna. Por
último, y sin variar el tono, añadió que si en lo venidero la
extrañaba demasiado (pues conocía de sobra mi propensión
a los “tontos sentimentalismos”), una vez que se hallase
casada formalmente, y muy dueña de su nueva posición,
podríamos continuar viéndonos en forma clandestina;
que siempre habría lugar también para mí “aquí”, dijo (y lo
que señaló, no fue precisamente la cámara secretísima de
su corazón); que no pensaba guardar fidelidad a su futuro
marido excepto durante la luna de miel, y que ni siquiera de
esto último estaba muy segura. En suma, que eso eratodo, y
que no cabía añadir más.
Se fue, de hecho, sin darme siquiera un beso de despedida.
Salió de mi vida con la misma aspereza con la que había
entrado, dejándome el corazón roto, no he de negarlo, pues
todavía por entonces era yo muy ingenuo. ¡Ay, qué ingenuo
era yo!
Pero no le guardé rencor. Al fin y al cabo, de ese corazón
destrozado nació un nuevo yo y una nueva voz mejor
afinada con la tónica de nuestros tiempos. Es más, esa
nueva voz mía, y de la cual hizo mi Beatriz de terrenal musa,
ha ocasionado cambios muy ventajosos en mi vida. Me ha
hecho casi rico, por decirlo brevemente (ya que con esto,
hoy, estádichotodo lo que cabe decir de un hombre, sies que
26
cabe decir algo en verdad). Esa nueva voz, en efecto, me ha
inspirado escribir los best-seller que han hecho famoso mi
nombre de un extremo al otro del planeta. No preciso citar
los títulos ya que son de todo mundo conocidos. Vomitaré
sobre tu cuerpo; Con perfume a retrete; Estreñimientos
y excreciones de una mujer, son sólo algunos entre tantos
otros éxitos que no terminan de reeditarse todavía y que
han conocido incluso varias versiones cinematográficas.
Sí, innumerables e incondicionales son hoy los que siguen
atentamente mis publicaciones, así como también los
imitadores de mi moderno estilo. Pues mi “áspero estilo
nuevo”, que es como yo he bautizado la escuela que lidero, ha
adquirido carácter de movimiento literario masivo. Vivo una
vida desahogada y por demás envidiable, y perfectamente
de acuerdo con mi tiempo. Y si bien, a veces (pues pese a
toda mi actual aspereza, no puedo evitarlo), escucho en mi
interior un reclamo de dulzura muy antiguo, muy anterior
y previo a mi reconvención, algo así cual un resabio idiota
que me viene de muy adentro, es decir, de mi viejo anhelo
de poesía y ensoñación; a esa voz entrañable y por tanto
tiempo desoída, que pide para sí el cielo, que se hace eco del
murmullo del mar y se conmueve con el luminoso gorjeo de
los pajarillos, apenas oírla (y sin pensarlo siquiera) le corto la
garganta rudamente, haciendo gala de toda la aspereza que
me ha hecho uno y lo mismo con mi siglo y que me ha dado
la fortuna por la cual soy hoy respetado, y hasta venerado,
aquí en la tierra.
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Lo
l posicionamiento de las editoriales
independientes agrupadas en la Cooperativa de
Editores de la Furia, durante el lanzamiento de un
estudio sobre las editoriales independientes en Chile,
nos lleva a varias reflexiones en torno al rol político
que las agrupaciones gremiales relacionadas con el
libro han adoptado frente atemastan relevantes como
lo son la abolición del IVA al libro y la problemática de
quiénes tienen real acceso a la lectura.
Que un estudio sobre la independencia editorial en
Chile salga publicado bajo el sello de la Cooperativa
Editores de La Furia ya no debe sorprender a nadie
en este país, acostumbrado a los casos de colusión
entre empresas, en el Estado y todo el eje público-
privado. En especial cuando los autores son cuatro
sociólogos de la Universidad de Valparaíso fueron
los encargados de llevar adelante una encuesta a
editoriales independientes. (1)
Más grave aún es que el título lleve la palabra
independiente. ¿De qué independencia estamos
hablando? El hecho por lo menos debiera levantar
sospechas sobre la idoneidad y objetividad del estudio,
tales como los estudios sobre el éxito y seguridad de
ciertos remedios, financiados o encargados por la
industria farmacéutica.
Hagamos algo de historia, hace dos décadas atrás
surgen las editoriales independientes como una
forma de marcar la diferencia con la Cámara del Libro
que concentra el poder de las trasnacionales del libro.
Las primeras editoriales independientes eran unas
cuantas que consiguieron funcionar con un stand al
interior de la Feria Internacional del Libro de Santiago
(FILSA).
28
Posteriormente, las editoriales medianas forman la
Asociación de Editores Independientes, Universitarios
y Autónomos (EDIN) que también producen una
feria, La Primavera del Libro, realizada en el Parque
Bustamente, auspiciada por la Municipalidad de
Providencia. Esta feria cobra por el stand $60.000 y
solo lleva dos versiones.
Por otro lado, 41 de las editoriales más pequeñas
se agrupan en la Cooperativa de Editores de la Furia
(CEF) que consigue realizar hace varios años la feria
de editoriales independientes más grande del país,
La Furia del Libro, que va en su novena versión y
que se realiza en la Corporación Cultural Gabriela
Mistral (GAM), organización de derecho privado, pero
administrada con millonarios fondos públicos: suerte
de animal cultural híbrido producto de los gobiernos
progresistas chilenos. La diferencia de esta feria con
las otras que administra la Cámara del Libro (FILSA y
Feria del Libro de Viña del Mar) es que esta no recibe
fondos estatales para funcionar, pero cobra por el
stand, 70.000 + IVA por stand completo. No cobra
la entrada al igual que la Feria del Libro de Viña y al
igual que esta no sabemos si pagan arriendo por el
espacio público que ocupan: en el caso de La Furia, el
hall del GAM, y en el caso de la Feria de Viña del Mar,
el patio del Liceo Bicentenario de Niñas que depende
de la Municipalidad de Viña del Mar. El primer espacio
está ubicado en Santiago centro y el segundo, en Calle
Libertad con Dos Norte, pleno centro viñamarino.
Pero tenemos la sospecha que no pagan arriendo lo
que agravaría el hecho que cobren por el stand.
Si pensamos que los editores independientes
poseen un alto nivel de instrucción y que desde ahí
han sido capaces de generar ferias, cuyo stand tiene
un costo menor y que dieron cabida a la explosión de
editoriales pequeñas (cerca de 300) surgidas en todo
el país en esta última década, podríamos sostener que
su trabajo ha sido un aporte. Pero el problema está
cuando nos ponemos a analizar la política cultural
que ha movido a las editoriales independientes, ya
que 60% de ellas inició actividades y pasó a formar
parte de la emergente industria del libro. El editor
independiente que pudo asociarse vive y pertenece,
en general, a un estrato social acomodado y hace
sus ferias en el centro capitalino, por lo tanto, la
producción de ferias se transformó en algo rentable
onolo hubiera hecho. A nuestro juicio, estos editores
han sido bien poco furiosos e independientes porque
no han peleado por abolir el IVA al libro, impuesto
regresivo que grava a la gente de menores recursos,
tampoco han luchado ante los altos precios que les
cobran por stand la Cámara del Libro en la FILSA
($1.560.000 en el 2015), tampoco se han planteado
decididamente en contra del cobro de las entradas
a esta feria. Tal parece que los resultados de esta
política de gravar con el IVA al libro, fuera producto de
una política intencionada de parte de los estamentos
del poder, más que producto de la casualidad que
podría verse como una simple sucesión de hechos en
el tiempo.
De esta manera se va generando un círculo
vicioso que lo único que logra es que los libros que
producen las editoriales independientes terminen
en una élite privilegiada y no se extiendan a sectores
más precarizados de la población. Estamos llenos
de planes de fomento lector y un Plan Nacional de
Lectura que no se hace cargo de ninguna de estas
problemáticas. Mientras no se tomen verdaderas
medidas para lograr un real acceso al libro tanto
de la institucionalidad gubernamental como de la
comunidad asociada en editores independientes,
esto no promete incidir en los niveles de lectura.
Se mantiene simbólicamente el incendio de libros,
iniciado en la dictadura, a través del cobro del
impuesto más alto en el mundo. Y los editores
independientes pierden su capacidad de disputar los
espacios y su oportunidad histórica de convertirse
en una alternativa a las lógicas de los grandes
conglomerados del libro.
Nuevamente los lectores son traicionados y
seguirán pagando los altos precios del libro, ante
editores independientes que se han construido
como un negocio, que encuentran que es inviable
políticamente luchar por abolir el IVA al libro y que
seguirán firmando pactos de internacionalización del
libroconla Cámara del Libro, Asociación de Editores y
Corfo, en vez de detenerse a fortalecer la producción
y distribución nacional.
Por lo tanto, ponemos en cuestión lo aseverado
en la introducción de “La edición independiente en
Chile: Estudio e historia de la pequeña industria
(2009-2014)” en cuanto a que las editoriales
independientes sean capaces de “disputar posiciones
y [...] representar una verdadera alternativa a las
lógicas de los grandes conglomerados del libro.
Lo que vemos es que las editoriales independientes,
muy al contrario, se están adaptando a estas lógicas
del mercado y haciendo alianzas con la Cámara del
Libro y la Asociación de Editores en detrimento del
aumento del acceso a los libros de parte de lectores
actuales y futuros, quienes debieran ser el centro
de la preocupación editorial a través de todos los
estamentos.
En los próximos años surgirán muchas e
microeditoriales que no inicien actividades y que e
espero disputen los espacios de las ferias para ]
contrarrestar el poder de la Cámara del Libro y de las
editoriales independientes.
(1) Fonseca Lorena, Pierina Ferreti, Felipe Castro y
Rodrio Ortega. “La edición independiente en Chile:
Estudio e historia de la pequeña industria (2009-2014)”
Cooperativa de Editores La Furia, Santiago de Chile,
2015,
LIBROS SIN IVA
Desde la institucionalidad (gobierno, editores
asociadose investigadores) señalanqueessecundario
el tema del IVA porque su abolición no arreglaría
nada. No bajarían los precios porque los libreros ni
editores rebajarían ese 20% al libro. Además sería
una medida inviable políticamente, ya que no se le
aseguraría al editor una venta mayor de libros para
recuperar ese 20% porque la gente en Chile no lee.
Sin embargo, Chile era un país sin IVA al libro hasta
noviembre de 1976.Ladecisión de sacar alos libros de
la lista de productos exentos fue tomada por Pinochet
y sugerida porsusasesoresformadosenChicago.Eran
los años en que, en materia económica, el país era el
campo de prueba de las políticas de shock neoliberal
diseñadas por Milton Friedman. Recomendamos
La Doctrina del Shock. El Auge del capitalismo del
desastre de Naomi Klein y del documental Chicago
Boys de Carola Fuentes y de Rafael Valdeavellano
donde se muestra que gracias a las medidas aplicadas
por los discípulos de Friedman, Chile nunca había
sido tan rico, por lo menos en números “macro”. Pero
aquello, se entiende, sin que Fuentes y Valdeavellano
insistan, se consiguió, gracias a la fuerza, al crimen,
debido al asesinato de cerca de tres mil ciudadanos, y
al temor, al egoísmo, ala indiferencia, y ala avaricia del
resto, que esperaban por la casa propia, el automóvil
cero kilómetro y la televisión a colores. Por lo tanto,
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el IVA al libro no fue solo una medida económica más,
fue sobre todo una decisión política en un contexto de
represión y censura. Y ha sido mantenido por las capas
de profesionales aspiracionales del país.
El libro fue considerado, junto con el pan, un bien
de primera necesidad. Antes de 1976 existía esta
hermosa pieza legal: Estarán exentos de impuesto
el pan, leche, sea en estado natural, desecada,
condensada, evaporada o en polvo, alimentos de
sustitución láctea; agua potable, frutas y verduras
frescas, papas, cebollas, ajos, trigo, maíz, porotos,
lentejas, garbanzos, arvejas, arroz, huevos, ganado,
aves, sal, harinas de cereales o de legumbres; carne
fresca, congelada o deshidratada; pescado, algas
marinas, mariscos y crustáceos frescos y congelados
destinado al consumo humano (excepto ostras,
langostas y centollas); textos y cuadernos escolares,
libros, diarios y revistas destinados a la lectura.
El Estado por concepto de IVA al libro recauda una
cifra cercana a los 50 mil millones de pesos y el Fondo
Nacional del Libro y la Lectura cuenta con apenas 4
mil millones. En el año 93 se discutió en la Cámara la
abolición de este impuesto, pero después de un largo
debate se consensuó mantener este gravamen con la
condición de que el presupuesto del Fondo Nacional
del Libro y la Lectura fuese «por lo menos equivalente
a la recaudación por concepto de IVA a los libros».
Esto no se cumplió.
30
La institucionalidad tiene que ¡implementar
políticas públicas que busquen la masificación del
libro a todos los estratos sociales. Mantener un precio
alto al libro solo asegura que estos quedarán en los
estratos sociales altos de la sociedad. Además las
desigualdades en los ingresos son en gran parte reflejo
del desigual acceso a los bienes simbólicos. Los libros
están en la base de los procesos de formación de todas
las personas, desde la sala cuna hasta la universidad y
más allá. Mejorar el acceso a los libros es mejorar las
posibilidades de formación y autoformación del ser
humano, de nuestros hijos, de las capas poblacionales
que accedieron aestudios de educación superior y que
pelearon contra la dictadura y contra los gobiernos de
turno para que hubiera educación gratuita, pública
y de calidad en Chile. El impuesto es una barrera de
acceso, hay que abolirlo.
Si aboliéndose el IVA la gente no lee más, quedará
en evidencia la descapitalización social del país
fomentada por la dictadura y mantenida por los
gobiernos progresistas neoliberales. Me remito a
Progresismo. La Domesticación de los conflictos
sociales de Raúl Zibechi publicado por la Editorial
Quimantú. En algún momento se tendrá que asumir
que los gobiernos han desmantelado las humanidades
en Chile y que el precio alto de los libros forma parte
de ese desmantelamiento.
José
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a poesía, numen sagrado donde nace el enigma,
permanece inalterable en el espacio y tiempo.
El poema se reescribe con la constancia de su
progenitor, hombre o mujer que canta no sólo lo
sublime de la vida sino que desciende hasta los lugares
atemporales donde anida el dolor. Pasiones adversas
que alteran la cotidianidad del lenguaje formal, se
mueven entre los versos de un texto poético.
El poema no acepta concesiones ni permite en
su génesis el uso de referentes que le alejen de
la disposición habitual para el que fue creado. El
discurso poético posee una construcción en la que
su creador usa infinidad de licencias que le permiten
acceder a los espacios inimaginables de la vida.
Cardozo (2003) dice que “La poesía comprende la
belleza, la engloba, pero va más allá de ella. Incorpora el
pensar a su naturaleza y subyuga los recursos expresivos
artísticos del lenguaje para servirse de ellos como soporte
para salir a la percepción de la mirada y del oído, a ser
percibida, sentida, intuida; a ser placer, conocimiento,
misterio y sobrecogimiento”
La poesía no está concebida para lectura exclusiva
de un determinado grupo de personas ni para edades
específicas. Es de lectura universal y cotidiana pues
con ella vivenciamos diversas peculiaridades de la
existencia.
La escuela constituye un espacio ideal para
fomentar la lectura de poesía. En las aulas de clase,
niños y niñas se interesan desde la visión lúdica por el
texto poético. Una mirada nueva nace cuando el niño
tiene antesí, poemas que ledispensanimágenes cuyos
contenidos disfrutan sin imposiciones escolares ni
presiones pedagógicas.
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La poesía es por esencia libertad. Por lo tanto
cuando se trabaje en el aula debemos “romper con el
lenguaje pueril y moralizante, y empezar a tomar contacto
con el lenguaje poético, mucho más rico” (Boland, 2011)
En voz de Gustavo Pereira (2013) “El poema posee una
existencia propia, escapada de las manos de su creador, y
no pocas veces el gusto dominante de una época impide
valorarlo en su dimensión menos ostensible”.
JOSÉ MARTÍPROMOTOR DE LECTURA:
LA EDAD DE ORO
Martí, el apóstol de la independencia cubana,
mostró preocupación por el acercamiento de
los niños a la lectura. La Edad de Oro, Revista de
literatura trazó el camino que acercaría su visión de
la formación de los niños de nuestra América. Cuatro
números de treinta y dos páginas conforman parte de
su legado para los infantes del continente americano.
Zambrano (1992) sostiene que en “La Edad de Oro se
rompen los esquemas tradicionales en la concepción de
una literatura para niños y jóvenes; Martí quería llevar
en sus páginas, un poco de todo cuanto aconteció en el
pasado y cuyos valores podrían ser de utilidad para los
lectores de su tiempo y acerca también en un lenguaje
sencillo y claro, los adelantos científicos, los valores
culturales de otros pueblos, la vida de los grandes
hombres, todo ameno, y al mismo tiempo instructivo que
puede haber en la literatura, en las artes en la historia.”
El uso de un lenguaje diáfano y sencillo caracteriza
la revista; no existe en ella lugares que dejen un
31
ida.30 x 22 Cms.
indicio de autoritarismo e imposición de temas que
pretendan afianzar más lo pedagógico que el mismo
disfrute de la lectura.
Martí se propuso llegar a niños y jóvenes de
toda América intentando vencer el obstáculo del
analfabetismo y las concepciones educativas que
regían para finales del siglo XIX. La fluidez de su
lenguaje, la adaptación de clásicos de la literatura y el
uso de la poesía vierten el pensamiento Martiano por
los ríos imperceptibles del continente. Promocionar
la lectura desde La Edad de Oro implicaba fortalecer
los vínculos entre sus lectores, utilizar las nociones de
identidad americana para llegar hasta el corazón de
los niños y así, generar un sentimiento de pertenencia
que lo acompañara hasta la vida adulta. Martí lo afirma
en el primer número de la revista: “Para los niños
trabajamos, porque los niños son los que saben querer,
porque los niños son la esperanza del mundo. Y queremos
que nos quieran, y nos vean como cosa de su corazón”
Martí siempre consideró una gran responsabilidad
su trabajo para niños. Llevar a ellos el ideario de
libertad, la posibilidad de la lectura desde la inquietud
del escritor y sumar sus textos sencillos a las vivencias
cotidianas destacan la vocación literaria y humanística
que siempre le acompañó.
El lector del trabajo martiano no un simple
espectador de su escritura. Su actuación como
protagonista de las historias y poemas le permite
dinamizar la vida quizás bucólica que entonces
formaban parte de la cotidianidad. Vencer las cadenas
del analfabetismo pero además, participar en la
lectura como acto libertario era propiciado desde La
Edad de Oro.
ISMAELILLO: VOZ Y TERNURA PARA
LOS NINOS DE AMERICA
Ismaelillo, obra poética que Martí escribió para su
hijo, posee la inmutable virtud de enhebrar con fina
certidumbreelamordelpadreantelosacontecimientos
que le llevarán a luchar por la independencia de su
país. Este poemario, cargado de ternura y devoción,
representa un grito de libertad pues fue concebido
para demostrar el sentimiento arraigado en el corazón
de un padre-poeta mientras prepara su incorporación
en las fuerzas expedicionarias que intentarán liberar a
Cuba del oprobio español.
Puede resultar difícil escribir antes de enfrentar
el destino incierto del combate. Para Martí, hombre
de ideales claros, la poesía constituye uno de los
cimientos fundamentales para liberar el pensamiento
de la servidumbre y la esclavitud política y social.
Martí Decía “¿Quien es el ignorante que mantiene que
la poesía no es indispensable a los pueblos? Hay gente
de tan corta vista mental, que cree que toda la fruta se
32
acaba en la cáscara. La poesía, que congrega o disgrega,
que fortifica o angustia, que apuntala o derriba las almas,
que da o quita a los hombres la fe y el aliento, es más
necesaria a los pueblos que la industria misma, pues ésta
les proporciona el modo de subsistir, mientras que aquella
les da el deseo y la fuerza de vida.”
Ismaelillo convoca a la belleza, al abrazo sublime
que encaja la imagen poética en el iluminado silencio
que pervive en la nostalgia. En el poema Sueño
despierto Martí dice: /Yo sueño con los ojos/ abiertos,
y de día/ y noche siempre sueño. / Y sobre las espumas/
del ancho mar revuelto, / y por entre las crespas/ arenas
del desierto, / y del león pujante, / monarca de mi pecho,
/ montado alegremente/ sobre el sumiso cuello/ un niño
que me llama/ flotando siempre veo. / Hermoso texto
emblema de libertad, sortilegio que presagia el futuro
vindicado no sólo por la memoria si no también por la
persistencia onírica del poeta. El vuelo libre del sueño o
tal vez duermevela, colige olas y dunas para simbolizar
el rompimiento de eslabones que atan la tristeza e
incertidumbre.
Mi caballero es un poema profundamente íntimo. La
cercanía del amor, el afecto que acicala al corazón y lo
hace invulnerable a la distancia, la alegría de compartir
el instante, el juego que motiva risas y cantos forman
parte del imaginario de este texto. /Por las mañanas/ mi
pequeñuelo/ me despertaba/ con un gran beso/ Puesto
a horcajadas/ sobre mi pecho, / bridas forjaba/ con mis
cabellos. / Ebrio él de gozo, / de gozo yo ebrio, / me
espoleaba/ mi caballero: / ¡Qué suave espuela/ sus dos
pies frescos! / ¡Cómo reía/ mi jinetuelo! / Y yo besaba/ sus
pies pequeños, / ¡Dos pies que caben / en sólo un beso! /
Poesía para niños y niñas pero de cuyo disfrute no escapan
los adultos; impregnada de imágenes sugerentes; poesía
para leerle a los más pequeños, para disfrutar mientras
se comparte en voz alta. La poiesis suma de posibilidades
que trasciende al infinito, marca el límite donde la musa
- acto creador - desciende hasta la humanidad del poeta
para liberarlo de sus imágenes. Musa traviesa recorre
inconmensurables espacios, quizás señalados por la
multiplicidad de locaciones imaginadas para un viaje al
interior del poema. / ¿Mi musa? Es un diablillo/ con alas de
ángel. / ¡Ah, musilla traviesa, / qué vuelo trae! / Yo suelo,
caballero, / en sueños graves, / cabalgan horas luengas/
sobre los aires. / Me entro en nubes rosadas, / bajo a
hondos mares, / y en los senos eternos/ hago viajes.
Ismaelillo es un libro de poemas de hermosa
construcción. Los textos poéticos que reúne forman
un corpus y cada metáfora expresa belleza desde
un lenguaje propio para ser leído a partir de la más
temprana niñez. La creación poética de José Martí
trasciende la universalidad empujada por el soplo al
velamen de las palabras.
GABRIELA MISTRAL Y LA PASIÓN
POR LA LECTURA
La escritura de Gabriela Mistral desató durante
décadas innumerables juicios. Sus mismos
compatriotas, escritores reconocidos, renegaron de
su trabajo literario. No dudaban que su obra poética
quedaría en el olvido y su trascendencia como
escritora estaba condenada al ostracismo.
A pesar de los augurios y ataques desmedidos,
Gabriela Mistral, jamás claudicó a los deseos
impenitentes de sus detractores. Maestra, oficio que
amo y poeta de gran sensibilidad, legó a la humanidad
unaobracuyosvértices alcanzan confines universales.
Belli (2010) apunta “Gabriela era pues una maestra
rural, y lo era por sus cuatro lados, pues también lo fue su
padre y varios familiares más. Pero ello quedará eclipsado
gracias a su vocación por la poesía, que le cambiará la
vida enteramente.”
El cultivo de la prosa es relevante en la Vida de
Gabriela Mistral. Aunque poco estudiada, su calidad
literaria está ala altura de su poesía. Mistral, ferviente
lectora de clásicos y de la Biblia, promociona la lectura
en sus ensayos. En sus prosas dedicadas a la pasión de
leer solicita alos maestros trabajar en la búsqueda de
la consolidación del amor por la lectura. En el texto
Dar un apetito (2010) dice: “La faena a favor del libro
que corresponde cumplir a maestros y padres es la de
despertar la apetencia del libro, pasar de allí al placer del
mismo y rematar la empresa dejando un simple agrado
promovido a pasión”.
Para Gabriela Mistral, la lectura es digna de
ocupar un sitio importante en la vida del niño. Leer
por placer le permitirá afianzar el hábito y le formará
para el futuro. Y no se trata de obligarlo con fines
únicamente pedagógicos, se desea sienta libertad y
esparcimiento al momento de leer. Que el niño escoja
sus lecturas y así viaje por el mundo de la fantasía y
la imaginación. En el mismo texto apunta: “Hacer leer,
como se come, todos los días, hasta que la lectura sea,
como el mirar, ejercicio natural, pero gozoso siempre. El
hábito no se adquiere si él no promete y cumple placer”
Mistral propone que las primeras lecturas se
aproximen a la oralidad, pues considera que el relato
esel puente que comunica al niño con la literatura, con
la lectura. Resulta vital acercarlos desde la narración
de cuentos al libro como ente concreto. Las primeras
letras, descubrimiento cuya saciedad se logra sólo
leyendo, representan un aluvión de grafemas que
retratan acaso la realidad circundante o un viaje
milenario desde las páginas de un libro.
La pasión por la lectura la fundamenta Mistral
en el amor que tiene a los libros. Las hojas impresas
revelan un universo no sólo de conocimientos sino
de distracción sana. En Pasión Subida dice: * Que los
ojos se vayan al papel impreso como el perro a su amor;
que el libro al igual de una cara, llame en la vitrina y haga
volverse y plantarse delante en un hechizo real; que se
haga el leer un ímpetu casi carnal.”
Maestra con pensamiento vanguardista para
la época, pregona la importancia de mantener una
actitud de respeto y tolerancia con los niños. Dejarlos
seleccionar los libros, animarlos mas no obligarlos
y jamás imponer criterios pensando en la supuesta
calidad de la lectura son postulados defendidos por
Gabriela Mistral. En Paciencia afirma: “Lo único que
importa es cuidar los comienzos: el no hastiar al recién
llegado, el no producir el bostezo o el no desalentarle por
la pieza ardua.”
En su magisterio, se preocupó por orientar a los
maestros para que no incurrieran en acciones que
alejaran a los niños de la lectura. No es que negara
el elemento pedagógico; se acercaba al consejo
filial, a la propuesta cercana para impulsar el amor
por leer. Mistral asume que: “Yerran los maestros,
que celando mucho la calidad de la lectura, la matan al
imponer lo óptimo a tirones y antes de tiempo. Debemos
condescender algo o mucho con el niño, aceptándole
ciertas lecturas...”
Indudablemente, la pasión demostrada en su prosa
poética, refiere lo imperante que era para Mistral
el amor por la lectura. No se puede perder de vista
la época que vivió y los obstáculos que la sociedad
imponía desde la rigidez del sistema educativo hasta
las ideas cerradas producto del pensamiento rural
que prevalecía.
* José Gregorio González Márquez. La Azulita estado
Merida. Licenciado en educación. Poeta, narrador, ensa-
vista y articulista. Miembro fundador de la Editorial La
Casa Tomada. Ha recibido varios premios literarios. Tiene
publicado La tinta invisible y otras historias, Alegoría del
olvido, Mujer profana, Caballito de madera, En cualquier
estación, Espejos de la insidia, La ranita amarilla, entre
otros. Igualmente, sus textos han aparecido en revistas de
Cuba, México, Perú, Argentina, España, Siria y Francia...
Sus trabajos de investigación son generalmente sobre
literatura infantil.
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El Grupo Casa Azul cree en que el artista, como
intelectual comprometido con su tiempo, debe llevar su
pensamiento y su arte al quehacer público, vinculándose
con el medio a través de la crítica, la participación en
eventos (ferias del libro), la organización de exhibiciones
y otras manifestaciones relacionadas con el trabajo
cultural. Hemos agrupado esta dimensión de nuestro
trabajo en las Esferas de acción.
Nuestro Centro, habiendo intervenidola Feriaenel 2015, SÍ
logró 5 espacios dentro de la programación cultural =
de la Feria de este año, donde se lanzaron 3 E
libros, se conversó con el poeta Carlos
Cociña y se realizó el conversatorio
“Contra la postal y lo sentimental
en el Arte”. Entodos se realizó
la crítica a la situación de
a las ferias del libro en
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stand de Grupo Casa Azul en Feria del Libro de Viña del Mar.
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LANZAMIENTO
DE CEMENTERIO Wo «7: ¡AL
FERIA DEL LIBRO DE
VIÑA DEL MAR ¡oro PY 41] Kolod1]o]o RH]
escenario de la Feria del
Libro de Viña del Mar.
Z9ADd OIP9J SP DIDIBOJOS
Patricio Bruna lanzó la edición artesanal de
Cementerio de disidentes, su último poemario.
Tras ser rechazado por el Fondo del Libro y no ser
acogido por editoriales independientes, se tomó la
decisión de editarlo utilizando el papel kraft y cartón,
incorporando en la portada de este libro, la obra "EGO
SUM” del artista visual porteño Edwin Rojas.
Acompañó la presentación, Marcel Bruna en música
quien interpretó “Manha de Carnaval” de Luis Bonfa y
“Homenaje a Víctor Jara” de su autoría y que consistió
en una improvisación sobre el tema “Luchín” con
influencias de sonidos africanos.
Mar-
cel
Bruna
inter-
preta Wi co ¿
jazz en WWW
su guita- j |
A PAE PUE ATTE CE rro. Fotografía de Pedro Pávez. |
Fotografía de Pedro Pávez.
Utor y fabricadore
bro, PajlClo4Bru-
firmando su obra.
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mL,
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“EGO SUM”. Óleo sobre tela. Edwin Rojas Ch. "e yo A EFE
utilizado como portada del libro Cementerio Ms
de disidentes. 3
de
Fragmento “Saliendo del foso”. Carboncillo y tiza sobre papel. Patricio Bruna. Año 2014
uien aquí escribe tenía trece años para el golpe
de estado de 1973. La historia chilena, desde
ese entonces.hastathoy, se ha construido.cCon
un gran cementerio de disidentes. En Valparaíso existe
un Cementeriode Disidentes, fundado en 1825. Y
surge de la intolerancia de la Iglesia Católica, por no
acoger más muertos que a los de su misma fe o.a los
convertidos a ella. Luego; en el año 4883 seterminó
la discriminación religiosa en los cementerios fiscales
y municipales con las leyes laicas. Al.Corregirse esta
alevosa exclusión, dicho Cementerio de Disidentes
no ha crecido mayormente, y hasta hoy se halla de
manera funcional en el centro de la ciudad; en el
cerro Panteón. Esto es lo que motiva estasreflexión
que da título a este poemario, porque también existe
en un espejeo el cementerio “virtual” de disidentes,
el de los detenidos desaparecidos, que sí fueron
asesinados, o el real de los que se han hallado o de
los que no desaparecieron. Pero también existe ese
otro cementerio “virtual” de disidentes, aquel donde
yacen los restos de toda aquella generación que fue
mutilada culturalmente, privada de lo que pudo crecer
en sus intelectos, condenada a lo que pudo ser y nunca
fue, en el devenir de aquel cuerpo social asesinado por
la pérdida de la democracia y posteriormente por el
simulacro de democracia y que heredamos hasta hoy
de la dictadura, y que lamentablemente se expresa
objetivamente en la descomunal desigualdad de
nuestra sociedad actual.
Historia que parte simbólicamente en dicha fecha
(septiembre de 1973) para mí, pues, por la brutalidad
genocida de sus consecuencias que demasiadas
38
Patricio Bruna Poblete
Centro de Investigaciones
Poéticas Grupo Casa Azul.
personas comenzaban a vivir desde aquel mismo
instante, /adelantaba/ abruptamente mi llegada a la
adultez y me ponía como obligado testigo presencial.
Y muy luego también como. receptor directo de sus
inconmensurables nefastas. consecuencias sociales,
como así las sufrirían la mayoría de los hijos de este
pueblo, conforme fueron pasando aquellos aciagos
días, meses, años, décadas después, al tenor de la
propia memoria que así se construía, hasta llegar a
hoy.
Estos textos surgen, entonces, del sustrato de mi
historia personal ligada ala historia política y social de
aquel Chile que moría asesinado, y.de aquel otro que
nacía en su asesinándolo. Sean estos textos, por tanto
sociológicamente implicantes, una crítica.al excesivo
individualismo que corroe las bases de nuestra
más sana.sociabilidad como país. Este Chile, desde
1973 a.1989 bajo dictadura militar, y cón una carta
fundamental heredada de esta con profundos rasgos
antidemocráticos hastalda fecha. Una crítica que alude
directamente adas desastrosas consecuencias de la
profunda desigualdad social del modelo neoliberal in
extremis imperante ennuestro país. Pero, tratándose
esto de poesía; parte con la crítica y desestructuración
de nuestro mismo lenguaje poético más retardatario,
aquel que nunca ha dejado de estar en boga en la
mayoría de las voces más facilistas y populistas de
nuestra actual poesía, aquel del lirismo más propio
del siglo XIX que de nuestra contemporaneidad. En
un país retardatario como el nuestro me permito,
entonces, la experimentación formal en la escritura
del poema. Pues, al artista con conciencia crítica
no le cabe más labor que la insurrección contra la
estética dominante más retardataria de este mal
país. Así, por tanto, junto con poner en tensión la
sintaxis más lógica y convencional de la escritura
poética, hasta un grado mayor de complejidad en
sus componentes relacionales de significación. Y que
estos textos temáticamente quieren dar cuenta de la
problemática entre la individualidad y la pluralidad
del ser, justamente allí, en lo social, en medio de
sus injusticias y carencias. Por esto la constante del
“nosotros”, que lucha incesantemente por imponerse
al “yo” de la primera persona Plque tampoco aquí, por
necesario contra punto, no quiere ni puede dejar de
ser), cuando este tiende a agotarse en la expresión
de aquel lirismo más conservador, mermando
significativamente la capacidad expresiva del poema.
Pero, sirva este tema, que digo central como
paradigma de lo criticable o sujeto de reflexión de lo
posible por revelar, para todos los otros temas que
subyacen más o menosexplícitamenteenestostextos:
el mismo golpe de estado del “73 y lo relacionado con
este, la pintura, la escritura, el cine, la televisión y sus
contenidos, el amor de pareja, la religión, el ateísmo,
etc. y que de ciertaforma configuran el sustrato de una
memoria quebrándose y tratándose de recomponer
en un perpetuo continuo, desde 1973 a la fecha.
Luego, la prosa en estos textos, en su ordinario
tono conversacional, conviene en adentrarse en el
verso y allí fracturarlo en su convencionalismo más
retardatario; pero fracturándose ella también en
su propia convención narrativa, al devenir en ser el
simulacro de sí misma, es decir, una historia que solo
se insinúa, que nunca se completa formalmente como
tal; y que de resolverse, finalmente lo hace en la forma
estética de un decir poético: Un texto que se opaca
en la extrañeza misma de sus múltiples sentidos de
significación insinuándose en él; esto es, rompiendo
con la linealidad unívoca más convencional que logra
insinuar como escritura, en la insurrección de su
propia estructura sintáctica y formal, para tratar de
constituirse así como palabra poética.
COMENTARIO A
CEMENTERIO DE DISIDENTES.
Diego Rojas
Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul
La disidencia en la poética de Patricio Bruna Poblete,
se expresa desde dos aristas. La primera, en un
proyecto en donde el idioma español es subvertido
en su intento de presentar un mundo ordenado,
construyendo un lenguaje experimental desde
el cual cuestionar y resistir los valores artísticos
clásicos, porque estos, en el momento actual, no
pueden dar cuenta de la fragmentación valórica y
del descreimiento ético y existencial en el que vive
sumido el ser humano. En este tiempo histórico,
para entender la complejidad del ser, es necesario
expresar el caos y el azar que están bajo la superficie
en donde construimos la realidad.
Por otro lado, sutemática resiste y critica alos valores
yprincipiosutilitariossobrelosquelasociedad chilena
se ha constituido. Somos el país que se usó como rata
de laboratorio para experimentar en él la más dura
economía capitalista durante los años de dictadura,
cuajando en todo ello la muerte del pensamiento
crítico y disidente para dar a luz a un pueblo educado
para competir por un confort que siempre se ve
inalcanzable, porque el juego del capitalismo está en
exhibirunafelicidad que porsuevanescencianuncaes
posible. Así, el poema “Tal como la dejamos” nos habla
de la falta de consecuencia de aquellos que vivieron
los años represivos de la dictadura chilena, y que
hoy se acomodan en sitiales de poder, traicionando
a todos los ideales que alguna vez defendieron; o el
poema “Disidentes”, en donde la voz poética siente
nostalgia por los años de una juventud cuyo idealismo
es necesario recuperar hoy, y que bien pudimos ver
en la Revolución Pingúina de años anteriores, o en las
actuales marchas estudiantiles y universitarias.
Ante las palabras de Nietzsche “El individuo ha
luchado siempre para no ser absorbido por la tribu.
Silo intenta, a menudo estará solo y a veces asustado.
Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio
de ser uno mismo” Como sociedad ¿Estamos
dispuestos a denunciar los abusos del poder, y junto
a ello, vivir en consecuencia de lo que ello puede
significar, el perder la buena onda del jefe, quedar con
una mancha en el currículum o ser excluido del grupo
de amigos emprendedores?
¿Estamos dispuestos a la disidencia, a perder los
privilegios que ello implica? Sin duda, ser el disidente
que se postula en estos poemas no es nada fácil, sin
embargo, hay ganancias significativas: las de no ser
cómplice del sistema imperante, de sus colusiones y
su falta de conciencia social."
39
LANZAMIENTO DE JARDÍN.
DE EPIGURO, VE KARINA GARGIA
El 20 de enero pasado, se lanzó el último libro de poesía de Karina
García Albadiz, Jardín de Epicuro, en factura artesanal ideada por
Patricio Bruna. Constituye la serialización del libro de artista en
formato de caja con hojas sueltas distribuidas en cuatro niveles de
lectura, conformando las cuatros secciones del libro: “Tótem de las
moscas”, “Peces del fango”, “No vivimos del paisaje”, y “Luche”:
Edición limitada de 50 ejemplares.
Karina García Albadiz
Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul
| Jardín de Epicuro tiene una clave filosófica
porque se hace cargo de la provocación que
realizó este filósofo a la corriente oficial
desviándose del Liceo y de la Academia para abrir su
jardín a la reflexión filosófica de mujeres, ancianos,
esclavos y niños. Este acto revolucionario nos
parece altamente provocativo con el sistema
imperante y un gesto para que todos aquellos,
que buscan fisurar el sistema, logren encontrar un
sustento en la experiencia intelectual de Epicuro a Karina García Albadiz y Diego Rojas en
e idencia hormonal” el lanzamiento del Jardin de Epicuro
Empieza el Jardín con el Nivel 1: “Tótem de las
moscas” que remite a la novela “El Señor de las | o m mi
Moscas” de William Golding que nos recuerda A MA e,
cómo nos marca la infancia y la adolescencia y, e yl á
sobre todo, cómo nos marca leer en esetiempo. Leer 4
pa Po LN
atiempo, vivir a tiempo, reflexionar sobre la infancia E $
a través de la lectura de un libro que trata sobre ella, h h
pero que la aborda no de manera almibaraba sino en PA «e E |
cómo un momento terrible nos puede poner en jaque delGrufo Casa Azul . ys
sobre la construcción de un sujeto siempre alerta, que 24 EN A
no creerá los cuentos de niños tan fácilmente porque
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quiere entender la complejidad de la existencia donde que falleció chupada por el fango de un lago.
los niños son crueles, competitivos y van detrás de Esta historia mínima se extiende a la tragedia
un tótem sagrado para muchos, pero finalmente ese producida por el azar, a la inutilidad de la vida, a lo
tótem termina siendo de las moscas, creando una ridículo que se vuelve resistir al modelo neoliberal,
imagen grotesca que nos golpeará toda la vida. Este pero por lo mismo urgentemente necesario
libro me hizo preguntarme ¿es necesaria la existencia cuando todo un país fue fagocitado, chupado
de jefes? ¿las personas son salvajes por naturaleza? por la ideología del consumo. La voz poética
¿es necesario que existan normas y reglas? ¿se está articula pasiones vehementes donde la teoría
perdiendo la inocencia de los niños? literaria otorga herramientas, al igual que el arte,
Luego nos encontramos el Nivel 2: “Peces del fango” y posibilita un espacio para el desacuerdo, porque
que transfigura la muerte de una persona cercana es esa disidencia hormonal lo único que asegura
40
el proceso emancipatorio. Desde ahí combate
la abdicación de los intelectuales y prefigura las
identidades del intelectual barrial latinoamericano.
Este texto manchado, borroso, es una perla irregular
por lo invisible y juega en los bordes del desborde.
Pretende ser un nuevo relato de las pérdidas, donde
un yo social se da el gusto de demostrar todas sus
lecturas sin culpas, probando que el arte es un
mecanismo, que nunca logrará reflejar totalmente
la realidad y menos la muerte. Acá la sangre nunca
escapa porque la teoría tiene la potencialidad del
arte. Estos peces abisales, monstruos desaparecidos,
habitan la ciudad, que tiene como imposición la cara
española-europea de la cuadrícula, y es ese orden
el que quiere desarmar desde un país descentrado,
puerto sin fundar, y un cuerpo discontinuo. Peces
del fango vive en su potencial y en su continuo
entregarse. Por eso presento dos párrafos abajo de
la página, simulando el signo pisciano en el fondo
marino que contempla a manera de incrustación los
peces de un resumidero de metal en el centro de los
párrafos.
Y Nivel 3: “No vivimos del paisaje”, que surge de una
cita inencontrada de El tiempo y la máquina de Aldous
Huxley Me gustó mucho porque hace resistencia a
ese puerto que ha sido valorado excesivamente por
el paisaje y que provoca ese gesto retardatario que
sus artistas sean exigidos a pintar el paisaje como en
el siglo XIX, o que los poetas tengan que narrar su
mercado, su bohemia porteña, sus catástrofes en un
ritual tan aburrido, porque por un lado, ya otros lo
han hecho y bien, y por otro, en nada puede aportar
a la poética contar una historia si no revoluciona su
forma de contarla, en una cadena larga de dudas,
innovaciones y variaciones contemporáneas. Qué
mejor que remitirme a la cita donde anida la poética
en sentido amplio que propugnamos, citas que nos
hacen tomar conciencia que el paisaje es un discurso
que emulsionará de manera indirecta en nuestro
corpus estético, como huella de una huella, pero
nunca como un reflejo o tema porque el costo sería
sacrificar los valores estéticos de nuestros textos.
Lo trágico no es el tema, lo trágico es que el material
con el que trabajamos no puede contar la realidad, y
cuando pretende hacerlo a la pata de la letra lo único
que hace es traicionar lo fascinante del arte, que es su
incontrolable afán develador de la condición humana.
Por otro lado, siendo honesta con mi trabajo
escritural agregué el Nivel 4: “Luche” que contempla
la edición de parte de mis textos que hizo el poeta
Claudio Faúndez, buscando, como él señala: el poema
dentro del poema. Me pareció que esta edición se
transforma en una variación que toma vida propia,
ya que saca la capacidad lírica de mis textos tan
presente en nuestra tradición poética y que también
juega con los blancos, diagramando para que el
poema conmueva más y mejor. Acepto esta variación
como una otra que soy y la consigno para rescatar el
papel del editor en la construcción de un libro que
siempre estará inacabado y nunca será final. La dejo
como homenaje al condicionado poeta lírico y amable
que no soy, porque hace tiempo decidí construir una
poética más salvaje, menos lírica, una poética que no
quede bien ni con los bares ni con el salón ni menos
41
42
con la Universidad. Una poética para la cual no quepa
el canon de una comisión evaluadora en UN consejo de
cultura.
En este “Jardín” no podía faltar el arte espectral de
Patricio Bruna, que se concreta en varias imágenes de
su última serie “Por todos los costados”. Serie eráfica
donde se utiliza el carboncillo, la acuarela, pastel seco
y el extracto de nogal sobre cartulina kraft. Esta serie,
nos señala Bruna, da cuenta del uso de la idea de UN
pa pesquisa CO
paspartú como agente de protección y de separación
del papel —sobre el cual está hecha la obra— del
vidrio, para evitar que se traspase la humedad, COn
los cambios de temperatura ambiental, a la obra,
pudiendo deteriorarla. Acá el paspartú se ocupa, más
que Como realce estético de lo que enmarca, para
introducirnos en el concepto del cuadro dentro del
cuadro, pues interviene en Una segunda instancia, más
lúdica Y decorativa, Pero 3 contrapelo, desde el lugar
perimetral que ocupa, cruzando a la composición
central, que €s de un marcado acento expresionista
más duro. Dicen que el paspartú da aire a la obra,
pero acá es una prolongación de ella, prescindiendo
del encuadre; lo que NOS hace reflexiona! sobre los
mecanismos de circulación Y exposición de la obra.
La única obra que está fuera de esta serie es “Peces
del Fango” que €5 una nogalía, es decir, UN nogal sobre
papel, construida a propósito de mi texto poético.
e)
a
Esta es la apuesta de Jardín de Epicuro. Con un trabajo O
de edición de Patricio Bruna, QUÉ da cuenta de una 3
esmerada labor que no produce estridencias, más =
bien se disimula como una caja vieja el objeto libro... E
Pero todo esto es engañoso, porque con estos ropajes 2
disfraza su total pertenencia al presente. Este libro E
signa Una carta-bomba... como objeto poético qué 3
“hiere o mata” al 4vido lector cuando lo abre, al 3
asordinar el carácter negro de la impresión. Al utilizar o
el color Y propiedades matéricas del papel kraft, g
comparativamente más tosco que cualquier Otro al D
uso de impresión para estos casos, Y particularmente S
notorioporsu e aciaporser principalmenteusacó
como envoltorio, enresmado O empaquetado. Este
libro como objeto material es la contemporaneidad
travestida bajo los ropajes del pasado.
PRESENTACIÓN:
PLEXOSUR
Plexosur: poesía y gráfica de Temuco, Concepción,
Valdivia y Valparaísoforma partedeunalínea editorial
que responde auna estética iniciada con el libro Plano
Inclinado, poética en sentido amplio y que continúa en
PlexoAmérica: poesía y gráfica de Morelia-Valparaíso.
La noción de plexo llevado a un emplazamiento
geográfico, en este caso a cuatro ciudades poéticas,
nos remite a la compleja red que se establece en
torno a la producción cultural, que oscila entre el
respeto a la tradición y la apuesta por una actitud más
experimental y rupturista frente al arte. Entre estos
dos polos se establece una relación polémica que en
nuestra opinión es muy enriquecedora y da cuenta
de la actividad cultural de una localidad. En ella, se
produce las imbricaciones que ponen en contacto
al poeta/artista con un mundo, con personas, que
pueden tener una incidencia no buscada, un lector
crítico que ayude a girar a otro poemario, a cambiar
una palabra que no funcione, en fin, hay tantos
ejemplos en el periodo más vanguardista.
Los poetas y artistas logran su mejor trabajo cuando
están integrados al entorno en que transitan. Hay
una interrelación entre hábitat, medios y redes que
hemos tratado de establecer al interior del libro,
organizando los poetas y gráficos según la ciudad
en que se desenvuelven. Quisimos abrir el trabajo
editorial y compartirlo con poetas de cada ciudad que
habíamos conocido en nuestro viaje al sur enel verano
del 2013. De esta manera, la gestión del proyecto
contempló desde un comienzo la participación de
gestores representantes de cada plexo quienes
recopilaron las obras y fueron la contraparte crítica
al momento de seleccionar los textos e imágenes que
entraron en el libro. Ellos fueron el poeta Wenuan
Escalona (Temuco); la poeta y editora Ingrid Odgers
(Concepción); los poetas Yoyi Koda y Juan Carlos
Iturra (Valdivia).
Esta forma de recopilación poética, que no pretende
ser una antología acabada, implica repensar el ser,
el saber y las estructura de la industria cultural
que gobierna la sociedad contemporánea. Al
mismo tiempo, intenta construir nuevas formas de
legitimación en lo poético, ya que el pensamiento
fundamental de PlexoSur es apelar a una profunda
emancipación. El resultado de esta labor de edición
es la incorporación de 24 poetas y 8 artistas gráficos
(de los cuales dos están representados tanto por
su poesía como por su obra artística). En los poetas,
representando a Temuco, van Dafne Meezs, Consuelo
Martínez, Diego Aravena, Cristián Cayupán, Sofía
Jara, Cristián Lagos y Wenuan Escalona; por
Concepción, Ingrid Odgers, Rosa Elena Sáez, César
Valdebenito y Rodrigo Palominos; Valdivia tiene a
Juan Carlos Iturra, Moisés Sanhueza, Amanda Iturra,
Yoyi Koda y Roberto Sáez; por Valparaíso, Héctor
Santelices, Rodrigo Suárez, Karina García, Luis
Abarca, Roberto Cárdenas y Patricio Bruna.
La propuesta gráfica contempló la inclusión de dos
artistas por localidad. Uno encabeza la portadilla de
ciudad y el otro aparece en las portadillas de cada
poeta. Ellos son respectivamente: Daniel Lagos y
Fernando Paz en Temuco; Caterina Oxley y José
Fernández en Concepción; Moisés Sanhueza y Him
Rivera en Valdivia, y Edgar del Canto y Patricio Bruna
en Valparaíso.
No nos interesa tener figuras que pertenecen
el establishment artístico-cultural de su ciudad.
Pensamos que ellos ya tienen un circuito de
visibilización suficiente para sus textos. Por otro
lado, rechazamos la cultura de premios, traducciones
y publicaciones de baja calidad estética. Nos
interesan fundamentalmente poetas y artistas
gráficos, productores culturales, que propongan
ideas estéticas relevantes y transformadoras dentro
de su disciplina. Nos interesa un corpus de obra que
mantenga su profundo vínculo con la actualidad tanto
poética como vital. Porque pensamos que estos textos
están abiertos y dan cuenta de la materialidad del
objeto poético, dejando en evidencia el mecanismo
de construcción y deconstrucción del lenguaje,
poniendo en primer plano la presencia de lo no dicho.
El autor es su primer lector y por eso tuvieron un
rol activo en este libro y de cierta manera autoral.
Sabemos que el arte contemporáneo se interesa, en
verdad, por mostrar el proceso de creación, no solo
el resultado. Por ello, solicitamos a poetas y gráficos
una reseña que implicara la reflexión sobre el corpus
de obra y que fuera más allá de los datos biográficos y
méritos literarios o artísticos.
En estas poéticas emergen algunos puntos de
encuentro. Similitudes que, sin pertenecer a la misma
cosmovisión, dan cuenta de una resistencia ante el
capitalismo, el patriarcado, las industrias culturales,
la historia oficial. Son los bordes, las fronteras que
nos hacen reelaborar desde nuestro alto nivel de
frustración, la poética actual chilena.
Grupo Casa Azul
43
OS
AFECTO Vel
CULINA
PLAGIO DEL
PUE IA
VARLOS
VIDEO-POEMA
Nuestro grupo conoció a Carlos Cociña en una
feria comunitaria a la que asistimos en Santiago.
Invitamos a Carlos a visitarnos en Valparaíso,
lo que se concretó a los pocos meses. Su visita
implicó una amplia reflexión sobre la poesía chi-
lena y los diferentes modos de producción poéti-
ca, entre las cuales nos contó sobre su proyecto
escritural. Muchas de las ideas que salieron a
relucir fueron tomadas por nuestros integrantes
para incorporarlas a sus nuevos proyectos, algu-
nos de los cuales estamos lanzando en esta feria.
servidas (1981), Tres canciones (1992), Espacios de
líquido en tierra (1999), Plagio del afecto (2000) y
El margen de la propia vida (Alquimia Ediciones, 2013).
A estos hay que agregar A veces cubierto por las aguas
(2003) y 71 (setenta y uno) publicado en el sitio web del
autor, Poesiacero.cl
Users en detalle algunos de sus libros: Aguas
Carlos Cociña nace en Concepción en 1950, poeta y
editor chileno. Su primer libro, Aguas Servidas (1981), es
considerado uno de los libros clave en la poesía chilena
de la década de los 80. En 2014, obtuvo el Premio
Municipal de Literatura de Santiago, género Poesía,
por su libro El margen de la propia vida. En sus años de
estudiante dirigió la revista de literatura Fuego Negro,
editada junto a Mario Milanca, y posteriormente Envés,
con Milanca y Nicolás Miquea. En los mismos años
colaboró en la revista Camino, editada por el arquitecto
Osvaldo Cáceres en Concepción, Quinchamalí y Los
Ángeles. Carlos Cociña ha trabajado además como
editor en casas editoriales como Zig-Zag, Arrayán,
McGraw Hill y Lom. Además, dirigió durante los 90 la
editorial Intemperie en conjunto con Andrés Ajens, y ha
participado en diversos proyectos independientes como
el Foro de Escritores de Chile (con trabajos de poesía
visual y escrita), en numerosas lecturas de poesía y ha
dictado talleres de poesía en diferentes organizaciones.
44
AFECTO 05
Si la realidad es el mundo que nos rodea, sin realidad
no hay conciencia. El cerebro existe pues es parte
de ella. La conciencia puede existir sin que el mundo
externo module su actividad. Cuando lucubramos,
recordamos o soñamos no se requiere necesariamente
una entrada sensorial. RElmundo sólo se puede
captar con el cerebro; captar es, en sí mismo, una función
cerebral. El cerebro simula la realidad. Tiene que
hacerlo porque el tamaño de la cabeza y del cuerpoes
pequeño comparado con el tamaño de la realidad. Allí
sólo caben descripciones. Si por conciencia se
entiende construir una imagen, entonces la realidad es
ésa. Tan cercana está la realidad de lo que vemos. Por eso
cuando cae un árbol en la selva, y no hay quien lo oiga,
no produce sonido. El sonido es una interpretación que
hace el cerebro de las vibraciones del aire producidas
por el árbol que se derrumba. Las vibraciones en el aire
son el amor.
Ref. Rodolfo Llinás. Entrevista de Javier López R.
Video Poema de Carlos Gociña
Video “Plagio del Afecto” de Carlos Cociña
HIPS/AVWWYOUTUBE.COM/WATCH?V-WOVX9/AWIOVG
'ografía de Roberto Mathews
3
ARTE ALBARRIO. tape
EN PLAZA E
WADDINGTON
Como una forma de acercar la experiencia del arte a los
vecinos en su entorno barrial y familiar, el proyecto “Arte al
Barrio” convocó a diez artistas visuales a llevar arte a las casas, “Fotografía de Roberto MalheWi
hostales, negocios y cafés de Playa Ancha, en Valparaíso. $ dl
Durante un mes estos espacios se convirtieron en galerías de ar > o |
arte que invitaban a todos los vecinos a dejar su impresión
de las obras expuestas.
de Plaza Waddington, el Centro de Investigaciones A . ¡ “5
Poéticas Grupo Casa Azul con la colaboración de
Rodrigo Márquez y SusanaBarrientosdePlazawaddington.
cl llevaron a cabo este proyecto. Se convocaron a "0
diez artistas visuales: Ximena Wiuckstern, Patricio Obras de Karen Rosentreter y a
Bruna, José Unanue, Leonardo Soto-Calquín, Ximena Patricio Bruna expuestas en Fuente de Soda Ney al.
Gutiérrez, Gonzalo llabaca, Carolina Vásquez, Marcela
Rodríguez, Francisca Leyton y Karen Rosentreter; a
trece negocios: hostales o cafés: La Picá del Poroto y ¡A im
la Rienda, Delisano, Fuente de Soda Naval, Ecomapu, |
Café Raíces Chilenas, Café República, Casa Club .. 1
E ntre el 31 de mayo y el 26 de junio del 2015 en el barrio
Hostel, Mercado Chico, Emporio Santo Domingo,
Emporio Naval, La Piazza, Panadería del Rey y La |
Quinta del Quintil; y a seis casas particulares: de | j r
Emiliana Reinoso, Judith Maury, Susana Barrientos,
Rodrigo Márquez, Paulina Bascuñán y Nicole
Molina.
Para más información y conocer el mapa de las
obras se puede visitar el sitio web ArtealBarrio.cl
Fotografía de Roberto Mathews
1
n de Jose
—
5
Ecomapu Tour Operadores,
Estados del Amor III de Patricio Bruna.
45
Obras en Escuelita Antupillán
MUES | RÁ UE ARTE AL BARRIO EN
LOS ANDES
espués de haber finalizado la versión de esta
[) actividad realizada en Playa Ancha, entre los
días 20 de Noviembre al 26 de Diciembre de
2015 se llevó a cabo un nuevo Arte al Barrio en la
ciudad de Los Andes, gestionado por la artista visual
María Fernanda Pardo de la Casa Taller Las Heras
36. Los veinte artistas que participaron fueron: Elisa
Oropesa, Patricio Bruna, Karen Rosentreter, Pablo
del cielo, Carlos Ormazabal, Juvenal Barría Gómez,
Álvaro Mega Herz, Valentina Quezada, Ingrid Ewert,
Leonardo Soto Calquín, María Fernanda Pardo,
Sebastián Trujillo, María José Durán, Mauricio
Flores, Verónica Noriega, Carolina Salinas, Cristian
Maturana, Menru, Claudio Dree y Marco Durán y
el Restorán Basilico, Sociedad de Artesanos Bar-
Restaurant, El Ante Jardín, Casa Taller Las Heras 36,
os. en.
alí de Roberto Mathews
ag
Muestra Colectiva Eh Sociedad
de Artesanos
46
Museo Juguete, La Golosita, Olibar, Ropa Americana
Privilege, Biblioteca de Los Andes, Brambuli Cofee,
Ojos de Agua Out Door, Gobernación de Los Andes,
Escuela AntuPillán, Emporio Dianora, 4focos casa
creativa, Centro Om Los Andes, Cala Restobar,
Radio Voces FM, Hospital San Juan de Dios y VTV
Juntos Matinal del Valle. La muestra culminó con
la presentación de las obras en la Sociedad de
Artesanos de Los Andes, lugar en el que María
Fernanda y Patricio Bruna invitaron al púbico a un
recorrido por las pinturas, en el que los asistentes
dialogaron con los artistas respecto a la construcción
y técnica de los trabajos.
Para ver más imágenes
de la exposición,
visitar:
“Entrega de obras
Arte al Barrio Los
Andes”, en el link:
AITPS/AWWMW,
FACEBOOK. COM/MEDIA/
mm [Fotografía de Roberto Mathews
T
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O
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(2)
“Apuntes del q
subterráneo” El
es un programa o
de crítica y 3
reflexión sobre la :
realidad cultural y literaria de Chile. el
Nos preocupa cómo operan los agentes
culturales en el Chile neoliberal de
hoy, por ello hemos realizado un ciclo
examinando la forma de operar de
las ferias del libro en Chile, tanto de
la Cámara Chilena del Libro como
de las agrupaciones de editoriales
independientes.
A,
"E
: 13
Grupo Casa Azul
EON
=== E
y
TEATBO D
APUNTES DEL SUBTERRÁNEO 1:
El Grupo Casa Azul interviene la Feria del Libro de Santiago (FILSA) y conversa con el
público sobre los precios de la entrada y sobre la producción de las ferias del libro en
Chile.
HITPS/WWWYOUTUBE.COM/WATCH?V=0TOKTOXYNJO
APUNTES DEL SUBTERRÁNEO 2.
Karina García Albadiz, Patricio Bruna, Diego Rojas y Héctor Santelices entrevista al
Diputado de la Izquierda Autónoma Gabriel Boric, y a los escritores Jorge Baradit y
Pablo Simonetti sobre el financiamiento público que recibe la Cámara del Libro para
realizar la FILSA y sobre qué piensan de abolir el IVA al libro. También conversamos
con Juan Carlos Aburto, estudiante de Enseñanza Media, y su visión de la feria.
HITPS/WWWYOUTUBE.COM/WATCH?V=TSKAIGNOXIE
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Amigos y colaboradores del Grupa
APUNTES DEL SUBTERRÁNEO 5:
El negociado de la FILSA. Karina García Albadiz y Rodrigo Suárez analizan las ferias
que tenemos y las que queremos tener como poetas, pintores, músicos o editores que
somos.
INTERVENCIÓN EN FERIA DEL LIBRO DE VIÑA DEL MAR. VIDEO DE SINGLART
HTTPS://WWW.FACEBOOK.COM/SINGLART.CL/
GENTILEZA DE GÁBRIEL OGALDE.
Video que muestra el conflicto que mantuvimos con los libreros de la Feria del Libro de
Viña del Mar.
El Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul es una orga-
nización comunitaria chilena sin fines de lucro que en su carácter
interdisciplinario busca fomentar el quehacer cultural artístico
y la reflexión, utilizando los recursos que nos entregan la poe-
sía, las artes visuales, la filosofía y la cultura en general. Queda
así configurado nuestro ideario de desarrollo cultural en lo que
hemos nombrado una poética en sentido amplio, que considera la
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hereje intento de expresar lo indecible. Los integrantes del centro
son: Patricio Bruna Poblete, Karina García Albadiz, Rolando
Jaime Malhue, Rodrigo Suárez Pemjean, Diego Rojas Valderrama.
Colabora: Héctor Santelices.
grupocasaazul.blogspot.cl
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